los coches de combustión seguirán tras 2035

La Comisión Europea ha dado un paso atrás en su estrategia climática más ambiciosa: la prohibición total de los coches de combustión interna a partir de 2035. Tras intensas presiones de Alemania, los länder y los grandes fabricantes, Bruselas ha propuesto una rebaja del objetivo de reducción de emisiones de CO2: del 100% al 90%.

Este 10% de margen podrá cubrirse con ventas de modelos equipados con motor térmico, siempre que utilicen electrocombustibles o biocombustibles sostenibles y se compensen mediante créditos vinculados a acero limpio fabricado en la UE. «Queremos mantener la competitividad sin renunciar a nuestros objetivos climáticos», dijo el comisario de Clima, Wopke Hoekstra.

El motor térmico sobrevive: nuevos criterios para el 2035

Tipo de vehículo Situación tras la reforma    Condición Compensación exigida
Híbridos enchufables (PHEV)     Permitidos Emisiones bajas reales Uso de biocombustibles
Autonomía extendida Permitidos Motor térmico como generador Créditos de acero limpio
Térmicos puros Permitidos (hasta 10%) Solo con e-fuels/biocombustibles    Fabricación UE + neutralidad

Las claves políticas de un giro con acento alemán

La propuesta llega apenas una semana después de que Pedro Sánchez escribiera a la Comisión pidiendo que mantuviera el veto original. Sin embargo, el canciller alemán Friedrich Merz había remitido una carta anterior solicitando precisamente lo contrario: permitir flexibilidad técnica. Bruselas ha optado por el pragmatismo y ha dado la razón a Berlín.

Los fabricantes aplauden el cambio. «Nos permite seguir invirtiendo en tecnologías limpias sin cerrar la puerta a opciones viables a medio plazo», afirman desde Stellantis. También se introducen los llamados supercréditos para coches eléctricos pequeños fabricados en la UE, con coeficientes de 1,3 por unidad vendida.

Moratoria, comercio de créditos y tensión geopolítica

Desde diciembre de 2024 se preveía una revisión de la norma. Alemania presionó para incluir combustibles sintéticos y más margen para híbridos. Ahora, la CE contempla incluso permitir la compra de créditos de CO2 entre marcas: si una marca no cumple el 90% de reducción, podrá comprar «emisiones limpias» a fabricantes como Tesla.

Este giro también tiene un trasfondo económico. Con Estados Unidos subvencionando la producción doméstica y China dominando el mercado de vehículos eléctricos, Europa corre el riesgo de perder competitividad. El nuevo planteamiento busca evitarlo sin desactivar el horizonte de la neutralidad climática en 2050.

El texto ahora debe pasar por el Parlamento Europeo y el Consejo de la UE. Mientras tanto, fabricantes, consumidores y gobiernos ajustan su estrategia. El rugido del motor térmico, al parecer, aún no se ha apagado.

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