La victoria del Barcelona en Guadalajara nos deja, por segunda vez esta temporada, la imagen de Lamine Yamal jugando centrado por detrás del delantero centro. Hansi Flick podría haber situado al 10 en la banda, Fermín por dentro y Roony por la izquierda, pero no lo hizo: el sueco jugó de extremo derecho, Lamine, por el centro, y Fermín, en el sector zurdo. Tras el descanso, con 0 a 0 en el marcador, Lamine Yamal regresó a la banda. Once días antes había jugado 63 minutos en la misma posición en el Betis-Barça de la jornada número 15 de Liga. Con 1-5, Flick lo devolvió a la banda. Es evidente que en la cabeza del técnico alemán ronda un plan de futuro para el crack de Rocafonda.
Es verdad que en los dos partidos citados Lamine Yamal no ha jugado mejor de lo que lo viene haciendo por fuera. Juega de extremo desde que el Barcelona lo fichó en categoría benjamín y, por tanto, tiene muy interiorizada la demarcación. Sin embargo, es evidente que con el cambio de posición Flick pretende una mayor participación e incidencia en el juego de su mejor futbolista. Es lógico pensar que si toca el doble de balones el equipo será capaz de provocar más situaciones de peligro. Jugando así Lamine Yamal actua mucho más cerca del área y, por tanto, puede exhibir su talento siendo menos detectable, saliendo del regate por los dos costados, asistiendo a compañeros, provocando faltas y penaltis y, naturalmente, marcando más goles. Y todo esto lo puede hacer porque es muy bueno y porque posee una privilegiada lectura del juego. El potencial del chico es enorme y Flick, como todo el mundo, lo sabe.
Tiempo al tiempo. Lamine Yamal, a sus 18 años, tiene todavía un largo camino de aprendizaje por recorrer. Flick está planteándole nuevas situaciones y responsabilidades obligándole a cambiar dinámicas, a generarle hábitos desde esta nueva posición para recuperar el balón cuando lo pierde, a pensar en el colectivo… Como el resto de cuestiones el jugador ya las lleva de serie el reto del entrenador es encontrar el equilibrio que permita un mejor rendimiento del equipo a partir de un mejor juego de Lamine Yamal.
En otros tiempos, por ejemplo, con Pep Guardiola en el banquillo azulgrana, la evolución de Lamine Yamal hubiera transcurrido por caminos similares a los que pretende Flick pero con algunos matices. Hoy el Barça juega con un 9 clásico y por eso cuando Lamine Yamal ha centrado su posición lo ha hecho por detrás de Ferran, ante el Betis, y de Rashford, ante el Guadalajara. Con Guardiola, Lamine Yamal sería ese falso 9 capaz de generar superioridades permanentes en el centro del campo y espacios para los extremos e interiores, en la zona caliente. En cualquier caso, detalles que preparan el futuro de Lamine Yamal y que animan a imaginarse el gran fútbol que puede llegar a exhibir el que se intuye va a ser muy pronto el mejor jugador del mundo.












