Gianni Infantino, el mercader del fútbol, por Ramón Pérez

La FIFA, en su afán de ‘bienquedismo’ de señoro, pretende organizar durante el próximo Mundial un partido en defensa del colectivo LGTBIQ+, y para ello las elegidas han sido las selecciones de Irán y Egipto. No había otras. A tiempo todavía están de promover un saque de honor contra el dopaje en el deporte y que lo haga Lance Armstrong. En realidad, ya nada sorprende de una institución sin ambages, cuyo máximo representante, el suizo Gianni Infantino (Brig-Glis, 1970) se ha vendido públicamente a Donald Trump, para el que hizo de manera abierta campaña por su Nobel de la Paz y que le ha generado algún que otro expediente dentro de una FIFA a la que los futboleros miramos siempre con recelo.

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