Entrar al trapo

Entre las muchas tradiciones que nos ofrece el mes de diciembre, cuando llega el momento de cambiar de calendario y de agenda, está la de hacer balance, la de seleccionar lo mejor y lo peor de ese periodo de doce meses que llega a su fin. Entre esas múltiples elecciones, siempre se presenta con particular éxito la palabra del año, elegida por instituciones diversas. No es tarea fácil encontrar un término cuyo significado albergue fidedignamente la aportación de un año entero, de ahí que cada vez resulte más frecuente que haya que recurrir a dos palabras.

Fuente