La renovación del Centro Insular de Deportes de Las Palmas de Gran Canaria ha alcanzado un nuevo punto visible con la aparición de la estructura del edificio trasero en el espacio de la plaza de los Derechos Humanos, una zona que antes del inicio de las obras estaba ocupada por estacionamientos vinculados a los funcionarios de los edificios administrativos próximos. El avance permite ya identificar el volumen donde se ubicará la nueva piscina, uno de los elementos centrales del proyecto.
Las personas que transitan estos días por el entorno de la Delegación de Hacienda o la Dirección General de Tráfico pueden observar cómo se eleva una estructura de vigas metálicas que marca el emplazamiento de la futura instalación acuática. Este hito constructivo refleja el paso de la fase de demoliciones a una etapa en la que comienzan a definirse los nuevos espacios del recinto deportivo.
Estado de las obras y calendario
Los trabajos de reforma y modernización avanzan conforme a la planificación prevista tras ocho meses de ejecución. Las actuaciones iniciales han permitido liberar el edificio de elementos añadidos con el paso del tiempo, dejando visible la estructura original y el entramado del techo de madera. En noviembre, el proyecto había alcanzado en torno al 18% de ejecución, manteniendo el objetivo de concluir la reforma en el primer semestre de 2027, según indicó a este periódico el consejero insular de Deportes, Aridany Romero.
El proyecto, denominado Mirando al Mar y ejecutado por la empresa Construplan, cuenta con un presupuesto de 18,3 millones de euros. Hasta el momento se han retirado cerca de 9.000 toneladas de residuos, procedentes en su mayoría de la demolición de la fachada, el antiguo gimnasio y los acabados interiores, una fase clave para adaptar el inmueble a su nueva configuración.
Sostenibilidad y nueva distribución
Entre las intervenciones más destacadas se encuentra la construcción de una nueva cubierta que incorporará 728 paneles fotovoltaicos sobre una superficie próxima a los 2.000 metros cuadrados, con el objetivo de mejorar la eficiencia energética del edificio. De forma paralela, avanzan los trabajos en vestuarios y cubículos, así como la ejecución de la base de la nueva piscina, que se situará a cota cero, a nivel de calle, en lugar de en una planta superior como ocurría hasta ahora.
La reforma también contempla mejoras en accesibilidad, control acústico e integración urbana, con una imagen renovada que reduce la presencia del hormigón y refuerza el uso de la madera y los espacios abiertos. El diseño busca una mayor conexión visual con la Avenida Marítima y la bahía, integrando el edificio en su entorno inmediato.
Uso polivalente y capacidad
El Centro Insular de Deportes mantendrá su carácter polivalente, con una gran cancha preparada tanto para la práctica de disciplinas deportivas como para la celebración de eventos culturales. El aforo previsto se ajustará a algo más de 3.500 espectadores, adaptándose a las necesidades actuales de seguridad y funcionalidad.
Más de 3.000 usuarios abonados aguardan la reapertura de una instalación que aspira a consolidarse como un referente deportivo y arquitectónico en la isla, combinando el respeto por su historia con una actualización orientada a la sostenibilidad y a un uso más versátil del espacio público.













