Miles de fans de Robe Iniesta se congregaron en Plasencia (Cáceres) para rendir homenaje al líder de Extremoduro,fallecido a los 63 años. La multitud esperó hasta siete horas de cola en el Palacio de Congresos para despedir al músico en el que muchos consideraban el mejor momento de su carrera.
El santuario íntimo, dispuesto por su viuda y sus hijos, exhibía las cenizas del artista, su clásica guitarra y una pintura familiar que fusionaba el arte de sus discos Deltoya y Mayéutica.
Puntos clave de la despedida
El público, llegado de toda España, no se limitó a breves condolencias, sino que llenó libros con extensos mensajes y lágrimas, confesando cómo la poesía de Robe marcó sus vidas. La banda del músico subió al escenario para interpretar melodías. El poeta Manolo Chinato, amigo de Robe, recitó poemas como Ama, ama, ama y ensancha el alma, desatando una emoción colectiva. La música de Robe sonaba bajita, creando una atmósfera solemne que contrastaba con su costumbre de alentar a escucharla a todo volumen.
La despedida fue un acto multigeneracional que demostró que, para sus seguidores, Robe dejó «canciones sin final», como símbolo de su legado.









