Ford ha decidido frenar de golpe su hoja de ruta en vehículos eléctricos, cancelar proyectos clave y redirigir inversiones hacia modelos híbridos, de gasolina y eléctricos de autonomía extendida, en un intento claro por recuperar rentabilidad y estabilidad financiera en un contexto mucho menos favorable del previsto.
El anuncio incluye un cargo extraordinario de aproximadamente 19.500 millones de dólares, que se registrará en su mayor parte en el cuarto trimestre. Esta cifra refleja cancelaciones, reestructuraciones industriales y cambios profundos en su planificación a medio plazo. Entre las decisiones más relevantes está la cancelación de varios programas de eléctricos de gran tamaño, incluido el proyecto T3 y las furgonetas eléctricas que estaban en fase de planificación.
Ford Mustang Mach E GT California Special 09 / Ford
Uno de los movimientos más simbólicos de esta nueva estrategia afecta directamente al Ford F-150 Lightning, ya que la compañía deja de fabricar la versión totalmente eléctrica y pasa a explorar una alternativa basada en un sistema de autonomía extendida (EREV), con un motor de gasolina que actúa como generador. Este planteamiento busca responder a las limitaciones de coste, autonomía y aceptación que han mostrado los grandes eléctricos en el mercado estadounidense.
El desglose del ajuste económico al que se enfrenta Ford explica perfectamente la magnitud de este viraje hacia la combistión. Unos 8.500 millones de dólares corresponden a la cancelación de modelos eléctricos previstos, otros 6.000 millones están ligados a la disolución de la joint venture de baterías con SK On y a la reestructuración de plantas, y cerca de 5.000 millones se asocian a programas eléctricos que han sido redimensionados. Parte de este impacto se extenderá hasta 2027.

Ford E Transit Custom / Ford
Ford justifica este cambio por varios factores: la demanda de coches eléctricos en Estados Unidos ha sido más débil de lo esperado, especialmente tras la eliminación de incentivos fiscales federales; los costes de producción elevados y un entorno regulatorio menos exigente en materia de emisiones.
La prioridad pasa por modelos más rentables. Por ello la marca reforzará híbridos y gasolina, mientras desarrolla eléctricos de autonomía extendida para sus pick-up y trabaja en eléctricos más pequeños y asequibles, con un precio objetivo en torno a los 30.000 dólares a partir de 2027 o 2028. Su previsión es que en 2030 cerca del 50 % de su volumen global corresponda a híbridos, EREV y eléctricos puros, frente al 17 % actual.
En paralelo, Ford abre una nueva vía de negocio con sistemas de almacenamiento de energía con baterías. Este negocio, orientado a centros de datos, infraestructuras y clientes industriales, permitirá aprovechar su capacidad productiva con celdas LFP y sistemas de almacenamiento tanto industriales como residenciales.










