Hay fútbol más allá de las sillas que salieron volando en el ferry de Milos Lukovic y Edward Cedeño. Situaciones que son imposibles de tapar con una borrasca, con un madrugón para ir al puerto o por el retraso en el chárter para llegar hasta Tetuán. La realidad de la UD Las Palmas es que no tiene ni gol ni magia. Además, a ello se suma el hecho de que no está Ale García, la figura que ha sostenido al equipo hasta que su lesión le apartó de los terrenos de juego. El vestuario le está echando de menos, sobre todo porque ningún futbolista de la plantilla ha sabido coger el relevo del canterano. Lo que parecía un grupo repleto de delanteros se ha convertido en un grito de auxilio al mercado para ir, precisamente, a por un delantero con olfato de gol y finalizar todas esas jugadas que se quedan a la mitad.
Enrique Clemente y Jesé celebran el gol de la UD en el Alfonso Murube / LOF
El resumen del conjunto amarillo en este último mes se centra en un simple dato: dos puntos de nueve posibles y solo un gol a favor. Lejos ha quedado la victoria cómoda ante el Racing de Santander, cuando los de Luis García ganaron 3-1. Después de esa jornada, llegaron otras dos de alegría: la visita al Valladolid con una victoria por la mínima, y la del Albacete, esta por 2-1. A partir de ahí el equipo se ha quedado parado. Ha sido incapaz de volver a sumar de tres con una derrota —ante el Castellón— y dos empates consecutivos —Mirandés y Ceuta—. 19 goles en 18 partidos, un apunte que asusta cuando el principal objetivo es volver a la Primera División.
El delantero serbio no ha sabido lucirse tras la lesión de Ale García, incapaz de superar la barrera de las 5 dianas que dejó hace cuatro jornadas
Los síntomas de debilidad en la UD llegaron mucho antes que la borrasca Emilia, y el empate en Ceuta no es excusa. El bajón de Lukovic e Iván Gil ha hecho daño a un equipo que avanzaba a zancadas. El serbio lleva tres jornadas sin ver portería, y a pesar de la ausencia de Ale García —desde el 14 de noviembre no juega— no ha sabido tomar las riendas del gol. Lleva cuatro frente a los cinco del canterano, y por detrás está la figura de Enrique Clemente, con tres. También Iván Gil se ha quedado sin aire. Empezó la temporada como un toro, fue la esperanza de un equipo que estaba en reconstrucción y el fuelle se le ha ido parando con los meses. Dio una asistencia ante el Albacete y poco más. Ante el Ceuta no apareció y poco queda de aquel correcaminos que deslumbró a toda una afición en las primeras jornadas.
Una irregularidad notable
No son los únicos señalados, ya que la irregularidad de Manu Fuster y Pejiño también ha pasado factura. Es el famoso bajón de defensa que llega antes o después de Navidad, pero que siempre hace acto de presencia. Ambos se ganaron la etiqueta de renacidos hasta el momento de quedar en un segundo plano. En el caso de Pejiño, en el Alfonso Murube ni siquiera saltó al verde mientras que Fuster lleva tres jornadas sin ideas ni magia.

Un momento del partido entre el Ceuta y la UD Las Palmas / LOF
Y en Marc Cardona y Jaime Mata nadie confía, sin importar que el equipo se esté cayendo a cachos y no encuentre el gol por ninguna vía. Porque en Ceuta, Luis García, consciente de que Lukovic estaba desaparecido, apostó por Jesé y él tampoco pudo batir la red rival. No encontró el nexo necesario, y las veces que tuvo el control no llegó a definir con claridad. Una falta de gol que ha desencadenado en una pérdida de equilibrio grupal independientemente de que el equipo se mantenga en el cuarto puesto de la clasificación, con 31 puntos y en puestos de ascenso.
El conjunto amarillo acumula un gol en tres partidos y preocupa la irregularidad de Fuster o Pejiño entre otros
Es el retrato de una Unión Deportiva indefensa a la que le cuesta hacer daño a sus rivales. La otra cara de la borrasca, esa que en este caso, afecta directamente a un equipo sin ideas, sin magia, sin gol y sin garra. Sin entrar en la polémica de si el partido ante el Ceuta se tendría que haber jugado o no por las condiciones que presentaba el conjunto amarillo, dejando a un lado el cruce de acusaciones por el cansancio acumulado de estar en un avión, la realidad es que la UD parece estar desinflándose. Los revulsivos de Luis García siguen sin marcar diferencias, incapaces de que alguno de los que sale del banquillo vea la portería contraria. Un drama que no llega a saltar, pero que lleva jornadas avisando de lo que puede estar por llegar.
No imaginó la afición de la UD Las Palmas que aquel canterano que se marchó a hacer la mili iba a ser el encargado de adoptar la capa de héroe años después. Para su regreso a los terrenos de juego habrá que esperar hasta el primer o segundo partido de enero. La esperanza, está en el que los de Luis García despierten este sábado para despedir el año de buena manera.
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