El inglés Marcus Rashford ha caído como agua de mayo en Barcelona gracias a sus aportaciones ofensivas que le han permitido alcanzar la cifra de dos goles y seis sistencias, solo por detras del máximo de la liga, su compañero Lamine Yamal.
A falta de ver si el club catalán se dispone a pagar la cláusula que le ata al Manchester United el próximo verano, el delantero ya ha empezado a encontrar su sitio en su nueva casa e incluso ha elegido entre sus opciones gastronómicas favoritas.
Rashford, en el partido que enfrenta a Barça y Osasuna / Dani Barbeito
Marcus Rashford, ‘uno di noi’
En una entrevista con BBC Sports de su país le preguntan cómo lleva la adaptación a su nueva casa: «Para ser honesto, todavía estoy acostumbrándome«, apunta Rashford después de casi medio año en Barcelona.
En cuanto a la comida, el futbolista apuntaba en el pasado que su plato favorito de siempre era una opción que se alejaba mucho de los grandes focos, aunque desde su salto al profesionalismo tenía que ponerle freno porque no sería la opción más saludable para un perfil de deportista como el suyo.

Rashford visitó la Escola Vadruna del barrio del Raval y el Centre Comunitari Submarí de la Zona Franca / FC Barcelona
En Catalunya, en cambio, ha encontrado una luz que no tenía en la gastronomía inglesa con la paella, de la cual apunta que en la zona en la que vive, en Castelldefels, que tiende a tener «más cocina tradicional española«, esta es «un poco fuerte» de sabor, aunque «está bien» al ser un fanático del marisco.
Sin embargo, ya ha tenido tiempo de darse cuenta de algo que los locales saben muy bien respecto a las paellas: saben mejor cerca de la playa que en la ciudad: «Cuando vas a la ciudad (a comer), es un poco más… como con diferentes tipos de cocina y cosas así«, apunta.
La paella, de hecho, es su opción gastronómica favorita entre todas las que ha podido probar de la cocina española, «porque come mucho pescado y, obviamente, un alto porcentaje de arroz y carbohidratos en su dieta».
Pero, como él mismo repite, «si comes paella en la ciudad en comparación a si te la comes donde vive, son platos completamente distintos«, una máxima que muchos siguen cuando empieza el buen tiempo y los fines de semana no están completos sin la escapada al chiringuito de turno a por el ‘arrocito’ reglamentario de los domingos.










