La Policía Local de Palma trabaja con la hipótesis de que el conductor que el domingo atropelló mortalmente a una niña de tres años perdió el control del vehículo y se subió a la acera al sufrir una indisposición grave y repentina. Los investigadores están a la espera de recibir los informes médicos sobre el estado de salud del hombre, de 51 años, cuando se produjo el siniestro. Mientras, trabajan para recopilar datos de la ‘caja negra’ del vehículo, donde debieron quedar registrados datos clave como la velocidad y la trayectoria durante el atropello, y toman declaración a testigos para esclarecer los hechos.
El conductor continuaba este lunes ingresado en el hospital Son Llàtzer, al que fue trasladado tras el siniestro. Aunque no ha sido interrogado formalmente todavía, el hombre manifestó tras la colisión que había sufrido una suerte de desmayo al volante y que no recordaba lo sucedido. Su estado no era muy grave, ya que pudo ser sometido a la prueba de alcohol y drogas, en la que dio negativo. El en el hospital, el hombre fue sometido a una revisión médica y los agentes están a la espera de que los facultativos que lo atienden precisen en qué condiciones estaba cuando arrolló a la menor. Fuentes policiales explicaron este lunes por la tarde que los investigadores todavía no cuentan con esta información. De ahí que la de la indisposición del conductor no sea la única hipótesis con la que trabajaban.
‘Caja negra’
A la espera de estos datos médicos, los agentes de la Unidad de Vehículos de Accidentes (UVAC) están recabando la información almacenada en el sistema EDR del coche que atropelló a la niña. Es una ‘caja negra’ en la que se guardan los datos de 15 variables -como velocidad del vehículo, frenada, fuerza del impacto frontal y lateral, movimientos de dirección, y posición del acelerador- de los momentos previos al siniestro.
La Policía Local advierte de que la investigación no será rápida. Los agentes tienen previsto realizar también una reconstrucción del accidente en tres dimensiones para intentar arrojar luz sobre lo sucedido. Los agentes han realizado numerosas mediciones en el lugar del siniestro y han recurrido al uso de drones para tomar imágenes de la escena y estudiar con detalle en qué circunstancias se produjo el atropello. Además, están tratando de localizar e interrogar al máximo número de testigos posible para aclarar con precisión cómo se produjo el accidente.
Se subió a la acera
El accidente se produjo al filo de las doce y cuarto del mediodía del domingo, cuando un coche se desvió de su trayectoria, se subió a la acera e invadió la zona en la que se encontraban tres peatones, a los que se llevó por delante. A consecuencia del impacto murió una niña de tres años recién cumplidos -y no siete, como había informado por error la Policía Local-, y su madre y su abuela sufrieron lesiones graves. El 112 movilizó a uno de sus psicólogos para atender a los familiares de la menor.
El fallecimiento de la niña ha provocado una gran consternación en el Coll d’en Rabassa. Varios vecinos dejaron ayer en el lugar del accidente peluches, velas y mensajes en recuerdo de la menor. En el pleno del Ayuntamiento de Calvià, donde residía la pequeña, se guardó un minuto de silencio en su memoria.
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