Catalina no consigue encontrar su sitio en Punta do Bico. No le gusta el lugar, ni la gente y solo desea regresar a Cuba. Echa de menos la vida llena de lujos que siempre le ha dado su padre y a su amado José.
Renata la pilla llorando en su habitación y no puede evitar acercarse a ella. A veces desearía contarle que es su madre biológica y que la cambió por Clara al nacer, pero sabe que eso lo estropearía todo.
“No sé lo que es vivir en otro país o cambiar de casa, pero Punta do Bico tiene cosas buenas”, intenta consolar Renata a la joven. Ella le habla del monte, de la ría, de las castañas, pero eso no parece convencer a la joven.
Renata siente el impulso de acariciar el pelo de su hija cuando se pega a la cama para seguir llorando, pero, antes de hacerlo, ella la corta con un, “¿te vas?”. ¿Se atreverá algún día Renata a contarle la verdad? ¡No te pierdas el tercer capítulo de Las hijas de la criada!















