El paisaje sonoro de la provincia de Soria, habitualmente dominado por el viento y el silencio de la naturaleza, ha cambiado drásticamente en la pequeña localidad de Suellacabras. Apenas 40 vecinos residen en este municipio que ha decidido desafiar la lógica de la austeridad rural mediante una inversión sin precedentes. Gracias a los ingresos derivados de la energía eólica, el Ayuntamiento está ultimando los preparativos para inaugurar una infraestructura que muchos considerarían propia de una gran ciudad: una piscina climatizada equipada con jacuzzi y gimnasio, cuyo coste asciende a 1,4 millones de euros.
Esta iniciativa surge de una gestión económica que ha sabido capitalizar los recursos naturales del entorno. Los inmensos aerogeneradores que se alzan en el horizonte no solo producen electricidad, sino que han llenado las arcas municipales tras una ardua batalla administrativa para cobrar el impuesto sobre construcciones. Actualmente, al menos el 75% del presupuesto anual de la localidad proviene de estos molinos. La alcaldesa, Felicidad Gómez, defiende la gestión con una ironía cargada de razón, asegurando que en su pueblo, literalmente, se vive del aire.
Servicios de primer nivel para fijar población
Mantener el dinero inmovilizado en el banco carece de sentido para el equipo de gobierno local, cuya prioridad absoluta es combatir el invierno demográfico que asola la región. La estrategia es clara: dotar al entorno rural de los mismos servicios de ocio y bienestar que se encuentran en las áreas urbanas para hacer el pueblo atractivo. La nueva piscina cubierta permitirá a los residentes y visitantes disfrutar del agua durante todo el año, un lujo necesario en una zona donde la climatología es severa y los inviernos son largos y oscuros. Además de la zona de baño y el jacuzzi, el complejo incluye un gimnasio y áreas exteriores con rocódromo infantil, mesas de ping-pong y zonas verdes para el verano.
Lejos de ser una ocurrencia aislada, este proyecto es la culminación de una serie de inversiones estratégicas. Anteriormente, los fondos eólicos permitieron la construcción de un centro cultural de más de 500 metros cuadrados y la creación de una pista de pádel. Sin embargo, la medida más efectiva contra la despoblación ha sido la edificación de viviendas de alquiler social. Un total de 650.000 euros se destinaron a levantar cinco casas que se alquilan por apenas 250 euros mensuales, una maniobra que ya ha atraído a nuevas familias con niños, logrando que el censo crezca ligeramente y evitando el triste declive de casas hundidas que sufren otras aldeas cercanas.
Impacto económico y generación de empleo
Cualquier inversión de este calibre tiene un retorno directo en la economía local. La construcción del complejo ha generado actividad para las empresas adjudicatarias y sus trabajadores, pero el beneficio continuará tras la apertura. La puesta en marcha de las instalaciones requerirá la contratación de socorristas y personal de mantenimiento, creando empleo local en una comarca donde las oportunidades laborales suelen ser escasas. Este dinamismo se percibe en las calles, donde el parque infantil se mantiene activo y los espacios públicos, como las viejas escuelas de 1869, siguen siendo puntos de encuentro vitales para la comunidad.
Resulta evidente que el mantenimiento de estas instalaciones será costoso, pero desde el Consistorio asumen el reto como una forma de redistribuir la riqueza generada por el viento. Los usuarios deberán abonar una entrada o adquirir bonos para acceder al recinto, contribuyendo así a la sostenibilidad del servicio. La alcaldesa insiste en que el objetivo final es el orgullo de pertenencia y la mejora de la calidad de vida de los vecinos, quienes ven cómo su pueblo se transforma en un referente de servicios en la provincia.
Expectación y debate entre los vecinos
Entre los habitantes y visitantes, las opiniones oscilan entre la incredulidad y el entusiasmo. Alberto, un piloto de 38 años, espera con ganas la apertura, convencido de que atraerá a sus amigos y revitalizará la vida social. Otros visitantes ocasionales se muestran más escépticos respecto a la rentabilidad financiera de la obra, aunque reconocen la soberanía del pueblo para gastar sus fondos. En las redes sociales y en las conversaciones a pie de calle, la expectación es la nota dominante.
Suellacabras demuestra así que la España Vaciada puede resistirse a su destino si cuenta con los recursos adecuados. La imagen de un pueblo de 40 habitantes con un spa de lujo rompe todos los estereotipos sobre la vida rural, lanzando un mensaje potente: la calidad de vida no tiene por qué depender del código postal. Solo queda esperar al primer chapuzón para confirmar si esta apuesta millonaria logra su objetivo de llenar de vida y actividad la dura estepa soriana.













