El CD Benavente cayó por 3-1 en La Namilla frente al Sariegos del Bernesga, encadenando así su cuarta derrota consecutiva, una racha que refleja la crisis que atraviesa el conjunto tomatero, aunque el equipo dejó una imagen de lucha y competitividad que merece reconocimiento.
Desde los primeros minutos, los visitantes demostraron orden táctico y capacidad ofensiva, conscientes de que solo tres puntos separaban a ambos equipos en la tabla y de la importancia de mantener la presión sobre un rival directo. Belotti adelantó al Benavente en el minuto 20 , un tanto que puso de manifiesto la claridad ofensiva del equipo y la valentía con la que afrontó el partido. El gol dio confianza a los jugadores benaventanos y obligó al Sariegos del Bernesga a reaccionar, lo que generó un intercambio de llegadas que mantuvo el encuentro abierto.
Carracedo empató para los locales en el minuto 40, pero el Benavente no perdió la concentración ni el control de muchas fases del partido, demostrando que podía competir a pesar de la adversidad.
Segundo tiempo
Tras el descanso, el conjunto leonés tomó ligeramente la iniciativa, pero los de Santi Redondo siguieron presionando y buscando opciones para volver a adelantarse, mostrando resiliencia y carácter. Carracedo volvió a marcar en el minuto 58 para poner por delante al Sariegos, y aunque seis minutos después Diego Álvarez anotó el 3-1 definitivo, el Benavente continuó intentando generar peligro y mantener el control del balón cuando fue posible. La actuación del equipo de Benavente destacó por su solidez en defensa, la capacidad para cerrar espacios y su disciplina táctica, factores que evitaron que el partido se rompiera antes de tiempo.
Pese a la derrota, los jugadores demostraron actitud, compromiso y concentración, lo que deja un mensaje claro de que la crisis se está afrontando con esfuerzo y profesionalidad.
La Namilla fue testigo de un conjunto tomatero que supo sufrir, recuperar balones y crear ocasiones, incluso frente a un rival más acertado en los momentos decisivos. La racha negativa pesa, pero no eclipsa la capacidad del Benavente para competir, luchar y mantener opciones hasta el final, aspectos que serán clave para las próximas jornadas.













