Con apenas 129 metros de longitud y 3 de ancho, Petritxol conserva su carácter histórico. Desde el siglo XVII sus granjas‑chocolaterías han marcado su identidad, y hoy muchas de ellas siguen activas, ofreciendo bebidas tradicionales y dulces típicos. Sus azulejos, mayólicas y fachadas conservan memoria de su pasado artístico y social: en esas paredes vivieron artistas, escritores y pintores —un detalle que convierte el paseo en un recorrido cultural, no solo gastronómico. Petritxol es historia, tradición y sabor envueltos en una calle peatonal única.
Un refugio navideño para los sentidos
Durante las semanas navideñas, Petritxol se engalana con luces, decoración y una atmósfera que recuerda a mercados tradicionales, pero con una escala mucho más íntima. Las chocolaterías exaltan el reconfortante chocolate a la taza, perfectas para combatir el frio del Batarri Gòtic en diciembre. Visitar esta calle en invierno permite recorrerla con calma, saboreando cada esquina, sin la masificación de otros puntos turísticos.
Además, los elementos arquitectónicos y decorativos —mosaicos, placas conmemorativas, mayólicas con citas históricas— recuerdan el pasado bohemio de la calle. Lugares de reunión de intelectuales, artistas y turistas, ahora siguen ofreciendo no solo dulces, sino también un pedazo vivo de la Barcelona de siempre.
Por qué Petritxol cautiva a locales y visitantes
- Tradición chocolatera centenaria: sus granjas‑chocolaterías datan del siglo XVII y muchas siguen abiertas, conservando recetas y ambiente.
- Ambiente navideño auténtico: luces, decoración y escaparates invitan a un paseo pausado, muy distinto a los grandes mercados y zonas masificadas.
- Herencia cultural y artística: la calle fue lugar de encuentro de pintores, poetas y artistas; sus fachadas conservan mayólicas y placas históricas.
- Ubicación privilegiada: en pleno Barrio Gòtic, a pocos pasos de zonas emblemáticas de Barcelona, ideal para combinar con turismo arquitectónico o cultural.
Consejos para disfrutar la visita
- Visita Petritxol al atardecer: la iluminación y las luces cálidas potencian su ambiente mágico navideño.
- Prueba su famoso chocolate a la taza o sus dulces en alguna de sus chocolaterías históricas.
- Mira con atención las fachadas y azulejos: hay placas y referencias de personajes ilustres que vivieron o expusieron allí.
- Combina la visita con un paseo por el casco antiguo de Barcelona: la calle conecta con otras vías emblemáticas del Barrio Gòtic, facilitando un recorrido cultural completo.
Petritxol demuestra cómo una calle pequeña puede concentrar siglos de historia, tradición artesanal y encanto navideño. Quien recorra sus adoquines en estas fiestas hallará algo más que chocolate: hallará un fragmento de la Barcelona más auténtica.














