La semana pasada volvió la ansiada victoria en un domingo de fiesta. El Martínez Valero dio rienda suelta a la felicidad, al optimismo y a la satisfacción. El juego y las sensaciones estaban, pero faltaba la guinda del pastel, concretarlo con puntos y victorias.
Quizás ayudó el rival, mermado por dos errores de bulto o por la falta de intensidad, pero un 3-0 siempre es un 3-0 y eso nadie lo puede borrar. Más que otra cosa, se convirtió en una inhalada de oxígeno tras 70 largos días, pero la Primera División no entiende de rentas y jornada tras jornada te sitúa ante montañas difícilmente fáciles de escalar.
La fortaleza que presumen los franjiverdes en su estadio se contrarresta con otra cara mucho más débil fuera del Martínez Valero. Este sábado, a partir de las 16.15 horas, el Elche se medirá al Mallorca en Son Moix en lo que apunta a ser una prueba de fuego para calibrar la regularidad de este proyecto. Porque una cosa está clara y es que la franja, como local, es imparable y ni el mismísimo Madrid es capaz de maniatarla. Luego ya, como visitante, la cosa cambia, el cielo se empieza a oscurecer y las porterías se empequeñecen.
Enfrente aguarda un Mallorca que parece estar remontando el vuelo. Problemas en el vestuario, malos resultados y una posible «cama» al entrenador marcaron su arranque liguero, una dinámica que apuntaba a lo peor con un Jagoba Arrasate superado por la situación. Tuvieron que esperar más de un mes para saborear la primera victoria liguera y una vez conseguida el 27 de septiembre al séptimo intento, lo han vuelto a hacer en dos ocasiones más, insuficientes para coger aire respecto a la zona de descenso. A día de hoy, el Mallorca marca la permanencia en Primera División con 14 puntos, dos por encima del Girona.
Una victoria que se resiste
Si la victoria de la semana pasada alejó el descenso a siete puntos, un triunfo en las Islas Baleares despejará todo tipo de miedo a la zona picante. Los números no perdonan y poder cerrar el año con una renta tan cuantiosa no sería mal presagio de cara a la segunda vuelta. Pero antes, se debe obrar una machada importante, una que todavía no se ha dado en lo que va de curso. El Elche que a todos ilusiona y deja maravillado con su buen fútbol no ha ganado fuera del Martínez Valero en Primera División esta temporada 2025-2026.
Lo ha rozado con la yema de los dedos en varias ocasiones y, quizás, la fortuna le ha sido esquiva en algunos de los estadios más exigentes del fútbol español, como por ejemplo el Sánchez Pizjuán. Se lleva defendiendo desde dentro del club que se ostentan menos puntos de los merecidos por el juego y a eso se agarran los ilicitanos. Se aferran a que, por primera vez, la moneda salga cara lejos de la ciudad de las palmeras y se pueda dar un golpe sobre la mesa ante otro rival «de la misma liga».
Muriqi salta ante Gonzalo Verdú en el último duelo entre ambos equipos. / EFE
A lo largo de la temporada, este Elche está desafiando la historia y como no podía ser menos, este sábado deberá volverlo a hacer. El pasado no le ha sido favorable a los ilicitanos por tierras mallorquinas, pues en 19 desplazamientos, solo se ha conseguido regresar a la península con victoria en tres. Una en 1960, la otra en 1963 y la última en 2023. A esta se agarran los franjiverdes, pues el último precedente entre ambos.
El cuatro de marzo de 2023, el Elche venció al Mallorca en Son Moix con un resultado de 0 a 1, una de las pocas alegrías que dio el año del desastroso descenso. Bajo las órdenes de Pablo Machín, los franjiverdes se llevaron los tres puntos gracias a un gol de Lucas Boyé en el minuto 88. En el once titular ilicitano estaba presente Omar Mascarell, alguien que este sábado volverá a disputar el mismo partido pero con otro color de camiseta.
Se verá a un equipo valiente, con las ideas claras y que mirará permanentemente la portería contraria. Todo esto ha defendido Eder Sarabia en la rueda de prensa, además de sacar pecho señalando que este Elche es reconocible jugando dentro y fuera de casa. Con el toque y el fútbol vistoso por bandera, la franja aguarda ante un nuevo reto en la travesía de Primera División. Es el penúltimo escollo antes de un parón merecido y que mejor regalo de Navidad que una gran racha triunfal para cerrar el año.
Suscríbete para seguir leyendo












