Durante más de una década, José Ignacio Landaluce ha sido el rostro visible del poder en Algeciras. Una suerte de rey sol bajo las siglas del PP. Nacido en Logroño en 1959, llegó a la capital del Campo de Gibraltar muy joven, se formó en Medicina por la Universidad de Granada y pronto encontró en la política su verdadera consulta: una ciudad con dolencias estructurales y largas décadas de abandono institucional a la que le precedía un serial de procesos judiciales que salpicaban o tenían en el centro a alcaldes y concejales de todos los signos políticos. No ha tenido mucha suerte Algeciras con sus gobernantes. Ahora, el veterano dirigente del Partido Popular, senador por Cádiz y alcalde desde hace 14 años, afronta un episodio polémico: como ha adelantado El Correo de Andalucía, el PSOE ha registrado ante la Fiscalía del Supremo una denuncia por la posible comisión de delitos de malversación de caudales públicos, tráfico de influencias y acoso o abuso sexual (hoy tipificado como agresión sexual). La causa se dirige al Supremo por la condición de aforado del denunciado.
Este miércoles ha anunciado su suspensión temporal de militancia del Partido Popular «para defender su honor, manteniendo intacto su compromiso con la ciudad», según el comunicado que ha remitido a los medios.
Su militancia en el Partido Popular comenzó en los años 80 en los tiempos de Alianza Popular y su carrera se construyó con una mezcla de paciencia y estrategia. Fue concejal, luego diputado, y más tarde senador por Cádiz. En 2011, alcanzó la alcaldía de Algeciras con la primera mayoría absoluta que su partido obtenía en la ciudad que se levanta cada mañana mirando de frente al Peñón de Gibraltar y con un impresionante puerto como nodo logístico a la otra orilla.
Ha gobernado la ciudad del Campo de Gibraltar desde 2011 apoyado en grandes mayorías y una red de influencias a prueba de escándalos
Desde entonces, hace casi 15 años, Landaluce ha revalidado su mandato con una constancia que roza lo hegemónico, convirtiéndose en una de las figuras más longevas del PP andaluz. En el reciente Congreso regional del PP, el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, le dedicó una mención de elogio en su discurso como ejemplo de «buena gestión». Entre el Ayuntamiento y el Senado, Landaluce ha tejido unas relaciones que le han garantizado influencia y estabilidad además de una buena entrada en la dirección regional y nacional a prueba de escándalos.
En octubre de 2024, Génova abrió y cerró el caso Landaluce en apenas unas horas
Cuando el pasado octubre, el eurodiputado ultra Alvise Pérez publicó en su canal de Telegram una serie de pantallazos con conversaciones donde varios dirigentes del PP relataban episodios de presunto acoso sexual a mujeres protagonizados por Landaluce (capturas de pantalla que luego fueron borradas), el presidente del Partido Popular anunció la apertura del protocolo antiacoso del partido. A las pocas horas, Génova dio por cerrado el asunto dando carpetazo a un tema que ha aparecido de forma intermitente en el debate parlamentario, tanto a nivel nacional como en la cámara autonómica.
José Ignacio Landaluce, alcalde de Algeciras, en un acto público con colaboradores celebrado hace unos meses en la localidad gaditana. / Ayuntamiento de Algeciras
Las concejalas supuestamente acosadas negaron los hechos en sendas cartas publicadas por Europa Sur y hoy continúan en puestos directivos. El PP regional ha tratado hasta la fecha de pasar de puntillas sobre este asunto por el que el PSOE preguntó también en el Parlamento a la consejera de Igualdad, Loles López. «¿Qué más necesita saber el PP?», inquirió la diputada Rocío Arrabal, secretaria general del PSOE de Algeciras y una de las dirigentes que ha llevado la denuncia ante la Fiscalía. A lo largo de esta mañana, todos los grupos políticos del Parlamento de Andalucía se han pronunciado sobre este caso, en la habitual ronda de los miércoles.
La gestión municipal, ante la justicia: el museo Paco de Lucía, pagos a su clínica…
Las formas públicas de José Ignacio Landaluce son conocidas. Suele ser una persona amable de trato, cercano y notable orador. Las formas privadas son, sin embargo, las que fueron, poco a poco, arrojando sombras sobre el personaje político que construyó a base de una pléyade de colaboradores y afines que, como traslada un buen conocedor de los modos del alcalde que formó parte de su círculo, «valen más por lo que callan que por lo que cuentan».
En el plano político, Landaluce es un alcalde de calle, cercano en el trato y hábil en los equilibrios institucionales. Su discurso pivota en torno a una idea simple: estabilidad, gestión y orgullo local. Propaganda y fotografía antes que gestión y proyección de futuro para una ciudad que debería aspirar alto y grande, según reprocha la oposición, pleno tras pleno. Su fórmula política le ha permitido mantener una mayoría sólida en una ciudad con una gran presencia de población migrante donde Vox no ha pegado todavía el bocado que ha dado en otros territorios.
Entre los asuntos judiciales que se la han acumulado encima de la mesa a Landaluce en el último tramo de su mandato el relativo a la adjudicación del proyecto del Centro de Interpretación Paco de Lucía. El pasado 3 de abril de 2025 el Tribunal Supremo dictó sentencia firme anulando la adjudicación del proyecto dedicado al genio de la guitarra de Algeciras por considerar que los criterios de selección usados por el Ayuntamiento eran irregulares y contrarios a la normativa de contratación.
Además, el pasado junio el PSOE denunció ante la Fiscalía Anticorrupción un presunto conflicto de intereses por las sospechas de que el alcalde habría permitido pagos municipales a funcionarios en una clínica privada vinculada a él.
En esta última denuncia ante la Fiscalía del Supremo, el PSOE reclama al Ministerio Público que investigue los presuntos delitos de malversación, tráfico de influencias y delitos contra la libertad sexual protagonizados por Landaluce, el rey sol de Algeciras.
















