- El momento esperado del día de las cestas
- Diseño práctico del envoltorio
- Acompañamiento de la pieza principal
- Sección dulce para los más golosos
- El brindis: estas fiestas no puede faltar
- Conservación de los productos tras las fiestas
El momento esperado del día de las cestas
Y es que, cada año, hay un momento que muchos empleados tienen marcado en el calendario: el día en que llegan las cestas de Navidad, un clásico institucional que se ha convertido en un acontecimiento interno.
Este año no será distinto y las expectativas, según ha sabido El Chivato, están a la altura del contenido: paleta de bellota, turrones, vinos y cava, y una presentación que no desmerece a ninguna cesta gourmet.
Diseño práctico del envoltorio
Lo primero que llama la atención es el “envoltorio” seleccionado: una caja robusta con diseño institucional y un detalle que ya es marca de la casa, el asa tipo trolley. Un invento práctico para evitar que nadie tenga que llegar a casa desde la sede con el brazo entumecido.
Pero lo verdaderamente importante va dentro. La pieza estrella es una paleta ibérica 100% de bellota, de al menos kilo y medio, loncheada y envasada al vacío en sobres de unos 200 gramos. Un producto que, por sí solo, explica que esta sea una de las cestas más esperadas de la Administración.
Acompañamiento de la pieza principal
No llega sola: se acompaña de un lomo ibérico también de bellota y un queso puro de oveja curado o semicurado, piezas que completan la parte más contundente del lote.
Sección dulce para los más golosos
La sección dulce también viene bien surtida: turrón de Jijona, turrón de Alicante, turrón de chocolate y polvorones, cada uno en su formato habitual de entre 200 y 250 gramos.
El brindis: estas fiestas no puede faltar
Y como no hay sobremesa navideña sin brindis, la cesta incorpora tres botellas: un blanco de Rías Baixas, un Ribera del Duero crianza y un cava Brut. La combinación justa para cubrir desde la cena de Nochebuena hasta la del 1 de enero, pasando por cualquier visita inesperada.
Este año está previsto que se repartan 165 cestas. Se entregarán en la sede de la Avenida del Partenón en Madrid, donde cada caja se colocará de manera ordenada para que los trabajadores puedan pasar a recoger la suya sin mayores complicaciones.
Dentro encontrarán también una lista detallada del contenido y un contacto para gestionar cualquier incidencia: un turrón que no aparece, un sobre de ibérico que llega defectuoso, una botella con golpe… Todo tiene solución, siempre antes del 31 de enero.
Conservación de los productos tras las fiestas
Los productos pueden conservarse durante mucho tiempo tras las fiestas: los embutidos hasta marzo de 2026, los dulces hasta septiembre y las conservas hasta diciembre del mismo año. Un margen amplio que garantiza que nadie tenga que darse un atracón para evitar que algo caduque.
La escena final se repetirá como cada año: empleados saliendo del edificio arrastrando sus cestas, comentando el contenido, comparando gramajes y valorando qué abrirán primero. Y entre quienes llevan tiempo allí y quienes la reciben por primera vez, hay consenso: pocas tradiciones navideñas se esperan tanto como esta, y pocas pesan —literalmente— tanto.








