Con casi tres años de retraso nos llega, pero más vale tarde que nunca, ‘The gold’ (primera temporada en Filmin, desde del martes, día 9), aclamado superéxito de la BBC (10 millones de espectadores, casi nada) sobre el robo más cuantioso de la historia de Reino Unido. Nos referimos, claro, a aquella famosa irrupción de seis hombres armados en el depósito de Brink’s-Mat, cerca del aeropuerto de Heathrow, allá por noviembre de 1983. Buscaban un millón de libras en moneda extranjera, pero lo que encontraron allí fue el equivalente a 26 millones (es decir, unos 112 en 2025) en forma de lingotes de oro; tres toneladas de ellos. El robo dio pie a una red internacional de blanqueo de dinero y acabó dejando tras de sí un reguero de muertes.
«En su momento, fue el mayor robo jamás cometido en la historia mundial», recuerda el creador y ‘showrunner’ de la serie, Neil Forsyth (‘Guilt’), en entrevista con EL PERIÓDICO. «Todo el mundo conoce el golpe, especialmente en nuestro país, pero en realidad no sabe nada de todo lo que sucedió después, que era la historia que yo quería contar. Los ladrones originales no supieron qué hacer con el oro y acabaron encarcelados o arruinados. Fueron otra clase de criminales, criminales de guante blanco, quienes acabaron llevándose todos los beneficios de aquel golpe. Hasta ahora, nadie había desvelado, reunido y dramatizado todas las diferentes ramificaciones que se crearon en torno al caso».
Escalas de grises
En la serie, la banda liderada por Micky McAvoy (Adam Nagaitis) saca el oro del depósito y pide ayuda para venderlo al escurridizo estraperlista Kenneth Noye (Jack Lowden, el River Cartwright de ‘Slow horses’), quien a su vez solicita apoyo del abogado Edwyn Cooper (Dominic Cooper) para blanquearlo. El detective Brian Boyce (espectacular, como siempre, Hugh Bonneville) se apropia de la investigación que hasta entonces llevaba la Brigada Móvil, aunque sin apartar a los inspectores que cubrían el incidente, la pareja (en este caso ficticia) formada por Nicki Jennings (Charlotte Spencer) y Tony Brightwell (Emun Elliott), merecedora de su propio ‘spin-off’.
Hemos empezado enumerando a los criminales y después a los justicieros, pero a Forsyth no le interesaba contar una historia de cacos y polis, buenos y malos. «Algo así no sería un reflejo de la vida real», afirma. «Todos los personajes son una suma de diferentes aspectos. No es necesario que simpatices con cada uno de ellos, pero sí es básico que puedas entenderlos. Los ladrones tenían algo en común, su avaricia, pero a la vez se vieron atraídos por el oro por diferentes motivos, quizá algo de su pasado, quizá cierta perspectiva vital. Encontrar esas motivaciones individuales, esos matices, me parecía importante, y me permitía crear personajes con cualidades distintivas».
Por qué amamos las historias de robos
La influencia de ‘Los Soprano’ («la mejor serie que se haya hecho nunca», dice Forsyth) resulta bastante evidente en lo prosaicos que pueden ser sus antihéroes. «Como allí, era importante encontrar la normalidad de los criminales. Hacer de ellos gente corriente, con defectos, por supuesto, pero sin que esos defectos los definieran por completo. Y recordar que las motivaciones no pueden ser solo buenas o malas, sino que también estas pueden tener sus matices».
¿Por qué nos atrae tanto el subgénero de atracos? ¿Es una cuestión de ansiedad de clase? ¿Nos gusta ver cómo gente humilde se sale con la suya y obtiene la tranquilidad económica que la vida no le había dejado obtener? «Por supuesto que sí. Cuando no has logrado mejorar tu vida por los medios tradicionales, el siguiente paso es la criminalidad. El público experimenta esta opción de manera vicaria. Esta serie habla mucho, al final, sobre la Gran Bretaña de los 80, y sobre cómo el gobierno de Thatcher quiso hacer creer que el sistema de clases había pasado a mejor vida. Usamos el microcosmos de esta historia para rebatir esa afirmación y demostrar que, a pesar de todas las modernizaciones, esas barreras invisibles pervivieron«.
Cuando hablamos, Forsyth está dando últimos retoques a ‘Legends’, el drama criminal (otra vez con base real) que ha creado para Netflix. «Es sobre los investigadores de aduanas del Reino Unido y cómo durante los 90 algunos de ellos trabajaron como infiltrados en el mundo internacional de las drogas. Ha sido un trabajo intenso. La hemos filmado este año en Marruecos y Reino Unido con un reparto increíble, gente como Tom Burke, Steve Coogan y Hayley Squires. Si nada se tuerce, se podrá ver mundialmente en Netflix esta primavera».
Suscríbete para seguir leyendo













