El exfutbolista y entrenador Manolo Villanova (Zaragoza, 1942) ha muerto este sábado a los 83 años. El aragonés, leyenda del Real Zaragoza, entrenó al Hércules en Primera División en la temporada 1985-1986.
Villanova llegó al conjunto alicantino tras la destitución de Antonio Torres en la octava jornada, con el equipo ubicado en la última posición con solo 4 puntos y una victoria en su casillero. Los herculanos pelearon por la permanencia hasta el final del campeonato, pero acabaron descendiendo a Segunda División y el zaragozano no continuó en el cargo.
En aquel curso, la plantilla del Hércules estaba liderada por Mario Kempes, en la segunda temporada del argentino en el Rico Pérez. Otros ilustres a los que dirigió fueron Parra, Reces, Bakero, Albaladejo y Rastrojo.
Carrera de Villanova
Además, Villanova militó en el Zaragoza como futbolista, entrenador y en la labor formativa desarrollada en la Ciudad Deportiva y en los despachos del club. Inició su trayectoria deportiva en el Logroñés y el Deportivo Aragón, antes de recalar en el Nàstic de Tarragona, el Mallorca y el Real Betis.
Desde la capital sevillana fichó por el Real Zaragoza, camiseta que defendió entre 1971 y 1975, para comenzar a partir de ese año su labor como técnico. Destacó por su trabajo en el área formativa del club vinculado a la Ciudad Deportiva y al Deportivo Aragón, desarrollando a su vez el cargo de segundo entrenador y dirigiendo al primer equipo cuando fue necesario.
A lo largo de su dilatada carrera, tomó las riendas de planteles como el Salamanca, el Mallorca, el Hércules o el Recreativo de Huelva y, en el ámbito del fútbol aragonés, dejó su impronta en la Sociedad Deportiva Huesca y dirigió también al Sariñena. En el caso del club blanquillo, estuvo al frente del primer equipo en tres ocasiones, entre 1979 y 1981, en la temporada 1987-1988 y, por último, en la 2007-2008.
Su trayectoria en el seno del Zaragoza se completó con el trabajo desarrollado en la dirección deportiva, desde donde fue partícipe de la confección de varios equipos zaragocistas a lo largo de los años. A inicios de esta temporada, los aficionados tuvieron la oportunidad de devolverle una pequeña parte de todo lo que dio coincidiendo con el duelo ante el FC Andorra. La entidad le otorgó entonces en manos de su familia la Insignia de Oro, el máximo reconocimiento del club, con un homenaje que gozó del aplauso unánime de la grada.
Suscríbete para seguir leyendo














