Para LeBron James, el baloncesto siempre ha sido cuestión de ganar, sea como sea. A pesar de ser el máximo anotador de todos los tiempos, LeBron siempre ha puesto por delante el éxito colectivo por delante del reconocimiento individual. Todos los premios, récords y títulos que ha logrado en sus 23 históricas temporadas en la NBA han sido el resultado directo de su capacidad para imponerse en cada partido como la estrella del equipo, y a la vez, hacer mejores a sus compañeros.
Lo volvió a demostrar anoche en la victoria contra Toronto Raptors (123-120), cuando sacrificó su histórica racha de 1.297 partidos anotando 10 o más puntos para asistir a Hachimura en la última jugada del partido y llevarse la victoria.
Para poner en perspectiva lo que ha logrado LeBron desde la última vez que no anotó en dobles dígitos, su actual entrenador, JJ Redick, era todavía un rookie en la NBA. Otro dato que revela la increíble hazaña que ha llegado a su fin tras casi dos décadas es que LeBron ha disputado más Finales de la NBA (10), que ha registrado partidos por debajo de los diez puntos (9).
Su hijo Bronny, actual compañero suyo en Los Angeles Lakers desde la temporada pasada, tenía dos años la última vez que ocurrió. Fue un 5 de enero de 2007, y desde entonces LeBron ha pasado de promesa a leyenda como el jugador más completo en la historia del baloncesto, algo que sigue demostrando a sus 40 años de edad con jugadas como la de anoche.
El momento
Con apenas cuatro segundos en el reloj, LeBron tenía la posibilidad de entrar a canasta y finalizar la jugada él mismo, mantener la racha anotadora sobre la bocina y llevarse todos los aplausos por ser él quien ganaba el partido con un tiro en el último suspiro. El partido estaba empatado, e incluso podría haber fallado para gozar de cinco minutos más de prórroga para intentar anotar con más tiempo, pero prefirió tomar la decisión que en ese momento pedía la jugada.
Rui Hachimura estaba solo en la esquina, y a pesar de no necesitar un triple, era un lanzamiento más fácil que el de James, obligado a sortear a dos defensas en su penetración hacia el aro. «Siempre tomo la decisión correcta. Eso es automático, gane, pierda o empate», dijo James al final del encuentro: «Si haces la jugada correcta, los dioses del basket siempre te recompensan. Así es como me enseñaron a jugar. Lo he hecho toda mi carrera.»
Nunca nadie había logrado alcanzar tales cifras. Michael Jordan, el jugador que más veces ha logrado proclamarse como el máximo anotador por partido de la temporada, hasta en diez ocasiones, consiguió una racha de 866 partidos de mínimo 10 puntos. Kareem Abdul-Jabbar se quedó en 787 y Karl Malone con 575 fuera del podio.
La longevidad de LeBron le ha permitido superar muchas marcas que parecían inalcanzables para un jugador que siempre ha sido altruista y nunca se ha obsesionado con meter puntos. «Es un jugador muy generoso«, elogió Jake LaRavia tras el partido: «Simplemente juega al baloncesto. Tuvo la oportunidad, pero por ser el jugador que es y su personalidad, hizo la jugada generosa, se la pasó a Rui y ganamos el partido».
El presagio
Para James nunca había supuesto un problema superar los 10 puntos en un encuentro, pues lo había hecho antes de llegar al último cuarto en 1.266 ocasiones. Sin embargo, en sus dos últimos partidos había necesitado el último periodo para extender su racha. Ingresó con nueve puntos en el último parcial frente a Dallas Mavericks, y lo hizo con seis puntos frente a Phoenix Suns el lunes por la noche, encuentro que terminó con 10 puntos exactos, y todo hacía presagiar que pronto podría llegar el fatídico momento. En Toronto, entró al partido con seis puntos y un 3 de 15 en tiros cuando quedaban poco más de cinco minutos, logró encestar con 1:46 todavía en el reloj, pero no lo volvió a hacer y la histórica racha llegó a su fin después de 18 años.
LeBron James en el partido entre Toronto Raptors y Los Angeles Lakers en el Scotiabank Arena en Toronto (Canadá). / Julio Cesar Rivas / EFE
Tras perderse el inicio de una campaña por primera vez en su carrera a causa de una lesión ciática, LeBron se incorporó a un equipo acaparado por dos grandes anotadores en Luka Doncic y Austin Reaves, y sabía que tendría menos oportunidades de disparo. No fue el caso en la agónica victoria frente a Toronto, en la que aprovechó la baja del esloveno, lanzó 17 veces pero convirtió solo cuatro, con un 0 de 5 en triples y cero tiros libres. Estaba siendo el verdugo de su propio equipo, hasta que se reveló como el héroe otra noche más a través de su visión de juego y sus 11 asistencias, repartidas sin perderla una sola vez en 35 minutos.
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