María San Gil visitaba este mircoles La Universidad CEU San Pablo de Elche con motivo de la jornada dedicada a Gregorio Ordóñez, organizada dentro del ciclo “CEU con las Víctimas”, previa a la proyección del documental y el coloquio posterior.
¿Qué significado tiene para usted participar en esta jornada en el CEU de Elche dedicada a Gregorio Ordóñez?
Para mí tiene un significado muy especial. Estoy encantada de estar aquí porque creo que es importantísimo que los jóvenes conozcan de primera mano quién fue Gregorio Ordóñez y, en general, quiénes fueron y son las víctimas del terrorismo. La universidad es un espacio privilegiado para transmitir memoria, verdad y pensamiento crítico, y que el CEU nos haya traído hasta aquí para hablar de Gregorio, en el 30 aniversario de su asesinato, merece verdaderamente la pena.
Auténticos héroes
Suele decir que las víctimas del terrorismo son los héroes de nuestra democracia. ¿Por qué insiste tanto en esa idea?
Porque es una realidad que, tristemente, no se ha asumido como debería. Las víctimas del terrorismo defendieron la libertad, la democracia y el Estado de derecho con su propia vida. Son los auténticos héroes de nuestra democracia y, sin embargo, me produce una enorme pena comprobar que muchos jóvenes no saben quiénes fueron ni lo que representaron. Cuando una sociedad olvida a sus héroes, algo muy profundo está fallando.
El CEU de Elche acoge la muestra del documental sobre Gregorio Ordóñez / Áxel Álvarez
«Las víctimas del terrorismo defendieron la libertad, la democracia y el Estado de derecho con su propia vida»
Este año se cumple el 30 aniversario del asesinato de Gregorio Ordóñez. ¿Qué se pretende reivindicar con este aniversario?
Aprovechamos esta fecha para volver a poner en valor su figura y, al mismo tiempo, la de todas las víctimas del terrorismo. Desde el Observatorio CEU-CEFAS de Víctimas del Terrorismo impulsamos este documental no solo para recordar a Gregorio, sino para que su nombre sirva como símbolo de una historia reciente que no puede borrarse ni relativizarse.
En sus intervenciones afirma que ETA no es solo parte del pasado. ¿A qué se refiere exactamente?
ETA como banda armada ha sido derrotada, gracias a Dios, desde el punto de vista policial y operativo. Pero el proyecto político que defendía sigue vivo. Hoy hay personas que formaron parte de aquel entramado terrorista que están en política activa. Por eso digo que ETA no es solo una historia del pasado: influye en el presente y condiciona el futuro si no se deslegitima claramente ese proyecto.
853 asesinatos
¿Cree que la sociedad española ha fallado en esa deslegitimación?
Creo que sí. Algo hemos hecho muy mal como sociedad, y también desde la política. Estamos hablando de un proyecto que asesinó a 853 personas y, sin embargo, se ha hecho un esfuerzo ímprobo por blanquear toda una historia de terrorismo. Hoy se presenta a quienes formaron parte de ese pasado como hombres de paz, mientras las víctimas permanecen ocultas o silenciadas.
¿Qué consecuencias tiene ese blanqueamiento en las nuevas generaciones?
La consecuencia más grave es el desconocimiento. Hay jóvenes que no saben quién fue Miguel Ángel Blanco o José Antonio Ortega Lara. Eso no es casualidad. Cuando se borra la memoria de las víctimas, se distorsiona la historia y se deja a los jóvenes sin referentes reales sobre lo que costó conquistar la libertad.
El documental que se proyecta está dirigido por Iñaki Arteta. ¿Qué aporta su mirada a esta historia?
Iñaki Arteta es un referente absoluto en el cine sobre las víctimas del terrorismo. Ha dedicado su vida a documentar esta realidad, aunque sus películas no hayan tenido el reconocimiento que merecen en algunos espacios, como el Festival de San Sebastián. Sus documentales quedarán para la historia como testimonio gráfico de una verdad que algunos quieren olvidar.

María San Gil, directora del Observatorio CEU-CEFAS de Víctimas del Terrorismo, presenta el documental de Iñaki Arteta en Elche / Áxel Álvarez
Los documentales de Iñaki Arteta quedarán para la historia como testimonio gráfico de una verdad que algunos quieren olvidar
¿Qué se cuenta en el documental sobre la vida de Gregorio Ordóñez?
Se recorre su trayectoria vital y política: un joven que se mete en política en el País Vasco de los años 80, afiliándose al Partido Popular, para defender España y la libertad. Se muestra a un hombre comprometido, honesto y valiente, con una valentía que iba mucho más allá de lo habitual. Su vida demuestra lo que significaba hacer política en aquel contexto.
Importancia del político vasco
¿Qué importancia tuvo Gregorio Ordóñez en la política vasca de aquel momento?
Fue una figura clave. En enero de 1995, cuando ETA lo asesina, Gregorio estaba a punto de convertirse en alcalde de San Sebastián. Las encuestas indicaban que el PP iba a ser la fuerza más votada. Si San Sebastián, la capital más complicada del País Vasco, hubiera tenido un alcalde del Partido Popular, el cambio político habría sido enorme, no solo allí, sino en toda España.
¿Cree que ETA lo mató precisamente por eso?
Sin ninguna duda. Sabían que Gregorio era un enemigo al que no podían derrotar democráticamente. Eran malos, muy malos, pero no eran tontos. Por eso decidieron asesinarlo por la espalda. Su muerte fue un intento de frenar un cambio político que consideraban inasumible.
En el debate público actual se habla mucho de memoria histórica. ¿Cómo encaja en él la memoria del terrorismo?
Encaja mal, porque se ha optado por ocultarla. Para poder sostener determinados pactos políticos, resulta incómodo recordar que durante 50 años hubo una banda terrorista. Las víctimas son la prueba viva de esa realidad, y por eso se esconden. Se nos invita a mirar constantemente al pasado más lejano, pero se olvida que hace apenas 15 años ETA seguía matando.
¿Qué heridas siguen abiertas hoy en el País Vasco?
Muchas. Hay un éxodo de más de 200.000 ciudadanos que tuvieron que marcharse. Hay pueblos donde no se respira una libertad plena, donde no existe simbología de España y donde a los jóvenes, más que educarles, se les adoctrina. Todo eso son secuelas directas del terrorismo y de cómo se ha gestionado su final.
Ante este contexto, ¿qué mensaje lanzaría a los padres y a los jóvenes?
Que busquen la verdad. En el documental, Ana Iribar, la viuda de Gregorio Ordóñez, dice algo fundamental a los jóvenes: la verdad está muy oculta, pero está ahí. Ellos tienen que ser portadores de esa verdad y agentes de cambio. Si queremos una sociedad mejor, cada uno debe asumir su responsabilidad.
«Los padres tenemos que hacer un gran esfuerzo por explicarles qué pasó, quiénes fueron las víctimas y por qué no se puede blanquear el terrorismo»
¿Y cuál es, en concreto, la responsabilidad de los padres?
Contar la verdad a nuestros hijos. No relatos interesados, que ahora están tan de moda, sino la historia real y veraz de lo que ha ocurrido. Los padres tenemos que hacer un gran esfuerzo por explicarles qué pasó, quiénes fueron las víctimas y por qué no se puede blanquear el terrorismo. Solo así evitaremos que la memoria se pierda y que la injusticia se repita.
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