Los seres humanos podemos experimentar que las imágenes estéticamente agradables requieren menos energía para su procesamiento en el cerebro: esto sugiere que nuestra atracción por la belleza es en parte una estrategia de conservación de energía.
La belleza es atractiva porque implica un ahorro energético cerebral, según un nuevo estudio liderado por investigadores de la Universidad de Toronto, en Canadá, y publicado en la revista PNAS Nexus. La investigación propone una explicación fisiológica del gusto visual, relacionando a la belleza con la economía de recursos del cerebro.
Trabajo neuronal y percepción de belleza
Los científicos liderados por Yikai Tang combinaron modelos computacionales, valoraciones humanas y mediciones cerebrales para demostrar que las imágenes que requieren menos “trabajo” neuronal tienden a ser valoradas como más atractivas, sugiriendo que la preferencia estética podría ser, en parte, un atajo hacia la conservación de la energía cerebral.
Se sabe que el cerebro consume cerca del 20 % de la energía del cuerpo, y la visión representa una fracción muy importante de ese gasto. Podría decirse que ver no es gratis: procesar escenas complejas obliga a más neuronas a participar y demanda un mayor coste metabólico, mientras que los estímulos demasiado simples resultan aburridos.
De acuerdo a una nota de prensa, la clave está en el punto medio entre estos extremos, habilitando una “zona dulce” o atractiva en la cual la estimulación es suficiente para resultar interesante, pero al mismo tiempo eficiente como para no sobrecargar el gasto energético.
¿Un atajo evolutivo?
En el estudio, los autores presentaron 4.914 imágenes, incluyendo objetos y escenas, a un modelo informático del sistema visual que estimó cuántas neuronas serían necesarias para procesarlas. Esas estimaciones se compararon con calificaciones de atractivo visual obtenidas de más de mil observadores en tareas de respuesta rápida.
Referencia
Less is more: Aesthetic liking is inversely related to metabolic expense by the visual system. Yikai Tang et al. PNAS Nexus (2025). DOI:https://doi.org/10.1093/pnasnexus/pgaf347
Al mismo tiempo, el equipo analizó firmas cerebrales obtenidas por resonancia magnética funcional en cuatro participantes, para intentar relacionar el gasto metabólico real con la percepción de belleza. En conjunto, hallaron una relación inversa: un menor coste estimado o medido se asociaba a un mayor gusto visual.
El trabajo aporta un mecanismo plausible para explicar por qué ciertas formas, simetrías o composiciones resultan “agradables” casi de inmediato. En consecuencia, parte de aquello ligado a la belleza podría ser en realidad un atajo evolutivo, que nos guía hacia estímulos más eficientes desde el punto de vista metabólico.















