Tras unos años complicados, encadenando cesiones sin éxito y sin contar con la confianza de los diferentes entrenadores, la carrera de Saúl Ñíguez parecía entrar en su ocaso, pero una decisión arriesgada le ha catapultado hasta el olimpo del fútbol sudamericano. El ilicitano de 31 años abandonó la disciplina del Atlético de Madrid el pasado mes de julio tras más de once años como rojiblanco para recalar en las filas del Flamengo, uno de los equipos con más pedigrí de Brasil.
El centrocampista nació el 21 de noviembre de 1994 en una familia repleta de futbolistas. Su padre, José Antonio Ñíguez, más conocido futbolísticamente como Boria, fue delantero del Elche del 1981 al 1988 y posteriormente del Sabadell y de la Unió Esportiva Figueres, donde colgó las botas en 1991. Sus dos hermanos también fueron profesionales. Por un lado, Aarón formó parte de equipos como el Elche, Valencia, Almería o Eldense, mientras que Jonathan hizo lo propio con Alcoyano, Mallorca o Elche.
Saúl Ñíguez muestra la medalla de campeón. / Flamengo
Saúl Ñíguez arrancó en las categorías inferiores del Elche, pero a la temprana edad de 11 años fichó por el Real Madrid. Ahí estuvo un total de dos temporadas y tras sufrir bullying, reconocido por él públicamente, pasó a la academia del Atlético de Madrid. En el conjunto rojiblanco fue quemando etapas y pasando por todas las categorías inferiores hasta que en 2013 debutó con el primer equipo. La siguiente temporada defendió los colores del Rayo Vallecano mediante una cesión en la que se curtió como futbolista y sumó más de 3.000 minutos en Primera División.
Tras volver de la cesión se hizo con un hueco en el centro del campo del Atlético de Madrid y fue partícipe de algunos de los mayores logros de la historia del club, además de ser un fijo en la Selección Española. Era de los preferidos del Cholo Simeone y uno de los más queridos por la afición colchonera, pero en la temporada 2021-2022, tras casi no sumar minutos, se marchó cedido al Chelsea, donde no tuvo el impacto esperado. Volvió al Atlético y cuajó temporadas con minutos, pero no era lo que venía acostumbrando.
Llegó cedido al Sevilla la temporada pasada y tras terminar su periodo con el conjunto andaluz, su futuro parecía incierto. En el Atlético no se contaba con él y cuando tenía el fichaje cerrado con el Trabzonspor de Turquía, este se cayó a última hora por «motivos personales». Finalmente, firmó por el Flamengo de la liga brasileña, donde se ha vuelto a sentir futbolista y recientemente ha hecho historia.
Bajo las órdenes de Filipe Luis, Saúl ha disputado 21 partidos entre liga, Libertadores y Copa. Ha contribuido con dos asistencias y suma un total de más de 1.400 minutos. El pasado sábado, el conjunto flamenguista se proclamó campeón del mayor trofeo del fútbol sudamericano tras vencer a Palmeiras y, pese a no sumar minutos en la final, ha hecho historia al convertirse en el segundo futbolista español en hacerlo. El primero fue Pablo Marí, quien, en 2019, ganó la Copa Libertadores también con el Flamengo.
El técnico brasileño alineó en la medular a Jorginho, ex del Chelsea y Arsenal entre otros y a Erick Pulgar, por lo que Saúl no fue de la partida en la gran final. No obstante, sí que ha tenido gran importancia en el camino del Flamengo hasta la consecución del título. Llegó en el mes de julio cuando se estaban disputando los octavos de final y desde ese preciso instante ha disputado cuatro encuentros en la competición.
Transvase provincia de Alicante-Brasil
No es el primer futbolista alicantino en probar suerte por tierras sudamericanas. El crevillentino Juanfran Torres, tras convertirse en uno de los futbolistas más importantes de la historia del Atlético de Madrid ganando ligas, copas y disputando finales de Champions, además de ser convocado para un Mundial y dos Eurocopas, emprendió el reto de la liga brasileña en el año 2019. En las filas del São Paulo sumó un total de dos temporadas con un total de 40 partidos, hasta que en 2020 decidió colgar las botas.
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