Hay noches que no se esperan: se presienten. Noches que llegan cargadas de emoción e intensidad antes incluso de que ruede el balón. Y el Metropolitano vivirá una de ellas. España y Alemania se miden este martes (18.30h) para decidir la UEFA Women’s Nations League, una final que aparece apenas cuatro meses después de la cicatriz que dejó la Eurocopa perdida ante Inglaterra en los penaltis. El fútbol pocas veces concede revancha tan pronto, y esta vez lo hace con un premio mayúsculo: la opción de conquistar el tercer título de la historia de la selección.
Todo quedó abierto tras el 0-0 de Kaiserslautern, un partido de doble lectura. En la primera parte, Alemania impuso músculo, ritmo y una presión que obligó a España a resistir. Fue un ejercicio de supervivencia sostenido por una Cata Coll enorme y por Irene Paredes, que salvó un gol cantado bajo palos. En la reanudación, la Roja reajustó posiciones, ganó metros y respiró al fin con balón. El empate se acogió como un tesoro: la final se decidiría en casa.
Con el Metropolitano rozando el lleno, España quiere que esta vuelta sea distinta. Quiere volver a su identidad, a ese fútbol que domina desde la pausa y acelera desde el talento. Alexia Putellas, que ya había advertido que “ahora sí que queda una final a un partido”, encabeza un grupo que se siente preparado para dictar el ritmo del encuentro. Alrededor, Mariona, Ona Batlle, Laia Aleixandri y una generación que ha aprendido a competir desde la serenidad y el vértigo y a superar situaciones de adversidad.
Alemania, mientras tanto, aterriza con la convicción de que su plan funcionó. Presión alta, intensidad en los duelos, transiciones veloces… un guion que buscarán repetir. Saben que golpear primero puede inclinar el partido, pero también que permitir que el Metropolitano imponga su pulso emocional puede llevarlas a un escenario incómodo. El segundo asalto apunta a un duelo tenso, de escaso margen y detalles mínimos.
Sin Aitana
La baja de Aitana Bonmatí dos días antes sacudió al equipo sin romperlo. “Cuando hay una lesión así te descoloca, pero tenemos 24 futbolistas más capacitadas para darlo todo”, explicó Sonia Bermúdez, que afronta su primera final absoluta con una calma que la sorprende incluso a ella. La seleccionadora quiso ir més enllà: “Queremos ganar por Aitana, por Patri, por Salma… pero también por una generación que nos ha acostumbrado a llegar a finales y que merece ganarla”. Insiste en que el partido “se decidirá en los detalles, en tener el balón y en las posesiones largas”. Y añade un factor decisivo: “Salir y ver a toda la gente que nos apoya nos ayudará mucho”. Durante estos cuatro días, ella y su staff han tenido margen para ajustar automatismos y afinar el plan.
Irene Paredes, capitana y sostén defensivo, pidió perspectiva sin perder ambición: “Es una final, pero no deja de ser un partido de fútbol. Lo que nos ha traído hasta aquí es trabajar día a día”. Y dejó la frase que resuena en el vestuario: “Si logramos ser nosotras, la final es nuestra”. España llega a esta noche con cicatriz y hambre, con el recuerdo aún fresco de lo que perdió en agosto y la posibilidad real de ganarlo todo hoy. El fútbol, que a veces cierra puertas sin aviso, hoy abre una que ilumina de rojo












