Las personas estamos expuestas a millares de elementos externos que pueden influir en la manera en como vivimos nuestras vidas y en la expectativa de vida que tenemos.
En España la esperanza de vida actual es una de las más altas del mundo. Concretamente, ocupa la octava posición, según se puede constatar en el último ránking de World Ranking Site, con una edad media de 84,1 años, solamente por detrás de naciones como Mónaco (primera), Hong Kong (tercera) o Japón (cuarta).
Para entenderlo hay que fijarse en el estilo de vida y el fácil acceso a la sanidad pública de nuestro país, así como el control sanitario existente, así como la educación, la genética y algunos condicionantes más que ayudan a que la gente viva más.
Una persona mayor sonríe a cámara. / ·
Sin embargo, existen algunos elementos que pueden aumentar el riesgo de muerte de las personas. Algunos son ampliamente conocidos, como el alcoholismo, el tabaquismo o el estrés, aunque hay otros que quizás han quedado siempre por debajo del radar pero que son igualmente importantes.
Así lo explica el doctor neurocirujano y experto en longevidad, José Hernández Poveda, en su última aparición en el pódcast ‘Roca Project’: «En unos estudios salidos hace 5 o 10 años, intentaron seguir a miles de personas durante muchos años y ver, una persona que tiene una característica, cuánto más riesgo tiene de morir que una persona que no la tiene«, empieza explicando.

Un par de varones realizando ejercicios de fuerza en un gimnasio de València en una foto de archivo. / Germán Caballero
Antes de llegar a los motivos ‘ocultos’ Hernández arranca con los factores más comunes: «Los que todo el mundo piensa, tabaco, la hipertensión arterial, la diabetes… todos sabemos que son cosas malas«, apunta el especialista, que entra un poco más en detalle.
«Por ejemplo, fumar aumenta tu riesgo de muerte ese año en un 50%, la hipertensión, tiene un 20%, la diabetes tiene un 30% de riesgo adicional«, repasa antes de comentar el mayor sesgo en cuanto a peligrosidad de todos los registrados en dichos estudios: «La fuerza«.
«Si comparas a una persona débil con otra fuerte a nivel de masa muscular, la primera tiene un riesgo 250% mayor«, suelta la bomba. Así, el hecho de no practicar entrenamiento de fuerza para fortalecer el cuerpo puede ser incluso más dañino que fumar: «Sin duda, cinco veces más«, remata el doctor.
Estas polémicas declaraciones intentan demostrar que más allá del culto al cuerpo, las personas deberían apostar por la práctica deportiva que incentive el crecimiento muscular para aumentar las posibilidades de mantenerse en forma y sano y, en última instancia, evitar la muerte.
Pese a lo comentado, muchos usuarios de las redes sociales han apuntado que no se creen las palabras del experto, ya que no revela en qué estudio aparece dicha información, algo que es constatable con una simple búsqueda.
Sin embargo, sí que se puede encontrar que el ejercicio físico ayuda a la conservación del cuerpo y reduce las probabilidades de muerte en un 15%, según lo publicado en la ‘National Library of Medicine’, algo que se incrementa en la gente mayor, según el artículo ‘Entrenamiento con pesas y riesgo de mortalidad por todas las causas, enfermedades cardiovasculares y cáncer entre adultos mayores‘ publicado en la ‘International Journal of Epidemiology’.











