El pasado viernes, en la presentación del belén instalado estas navidades en la Real Casa de Correos, la sede del Gobierno regional en la Puerta del Sol, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, hacía un llamamiento a la reconciliación y el entendimiento. «En estos tiempos de profunda división toca empezar por apartar lo que nos enfrenta y separa en la vida diaria. Sin esperar a que lo hagan los otros», decía. «Debemos tratar de, en un tiempo marcado por la violencia, los prejuicios, el individualismo y los modelos económicos excluyentes, construir puentes para entendernos y encontrarnos».
Apenas 48 horas después, la presidenta madrileña ha acusado a Sánchez de levantar esa división entre españoles y ha vuelto a las arremetidas contra él. «España está abandonada a manos de una mafia, que no un gobierno«, ha señalado este mediodía durante su intervención en el acto ‘Efectivamente: ¿mafia o democracia?’ convocado por el Partido Popular en el Templo de Debod de Madrid, a menos de un kilómetro de la sede del PSOE en la calle Ferraz. «Un proyecto totalitario que solo está entregado al poder», ha insistido «una mafia que lo único que necesita es tenernos divididos, enfrentados, despistados para que no gobierne el otro».
«Ese es el leit motiv», ha abundado, «que ser de izquierdas o de derechas pese más que ser decente y hacer las cosas bien». El Gobierno, ha asegurado, es «una mafia que no solo pretende abrir viejas heridas, es que busca provocarlas, fabrica bandos en España, y eso es imperdonable».
Ayuso ha cargado también contra los socios de Gobierno y parlamentarios del PSOE, a los que ha acusado de estar «implicados en la mafia», pero ha dirigido su discurso especialmente hacia el apoyo al Ejecutivo de Bildu. «Esta coalición se fundamenta sobre la peor trama de corrupción que puede haber, que es blanquear a Bildu», ha comenzado diciendo para vincular después al Ejecutivo con el terrorismo. «ETA está preparando su asalto al País Vasco y a Navarra, mientras sostiene a Pedro Sánchez», ha proclamado. «No puede ser que Bildu mantenga a Sánchez», el que, ha enfatizado, «dijo que que no pactaría con ellos, que se acordaba de Ernest Lluch». «Franco es rabiosa actualidad y ETA es pasado lejanísimo«, ha ironizado.
Ante miles de concentrados, hasta 80.000 según los organizadores 40.000 según la Delegación del Gobierno en Madrid, que desde casi una hora antes empezaban a llenar la explanada con alguna pancarta reivindicando la independencia judicial y la separación de poderes y pidiendo la dimisión de Pedro Sánchez y la convocatoria de elecciones, pero sobre todo con numerosas banderas españolas de plástico, la dirigente madrileña ha aludido también a Venezuela.
«Sánchez pretende que nos acostumbremos a lo que no es normal, a que la mentira sea el programa electoral, a que tengamos a un presidente del Gobierno perdedor», ha enumerado para remachar: «Así es como Maduro llegó al poder«.
Ayuso, que ha definido el actual como el «momento más crítico en 47 años de democracia«, ha llamado a la movilización, «a dar todas las batallas sin complejos». Y ha sido especialmente dura con los que ha llamado «tibios».
Antes que la presidenta madrileña ha tomado la palabra el alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida, quien ha reclamado las urnas. «No deberíamos estar aquí», mostrando oposición, ha manifestado el regidor madrileño, «deberíamos estar demostrándolo en unas elecciones generales», ha señalado.














