Las tiendas y grandes superficies de Canarias han tenido suerte este año durante el Black Friday, esa jornada de descuentos agresivos con la que los comerciantes estadounidenses trataban de pintar de negro -black- y en viernes -friday- los números rojos acumulados en las fechas de menos demanda. El caso es que ayer, el día del ‘viernes negro’ -en realidad el Black Friday ha terminado por convertirse en una suerte de Black Week, ya que las rebajas comenzaron el pasado lunes y se mantendrán hasta mañana-, los jerséis, suéteres, camisas de manga larga, abrigos o camisetas térmicas estuvieron entre las prendas más demandadas por quienes aprovecharon el Black Friday para aprovisionarse de cara al duro invierno. ¿Y dónde está la suerte de los comerciantes? Pues en que el ‘viernes negro’, o ‘semana negra’, ha estado precedido de jornadas de cierto frío, ni mucho ni poco, justo lo suficiente para, por un lado, no impedir que la gente vaya a comprar por el miedo a una fuerte lluvia o a un considerable ‘pelete’; y, por otro, lo suficiente también para que los potenciales compradores recuerden que los días de sol y calor garantizados ya han quedado atrás.
La temperatura, recordó ayer el secretario general de la Asociación de Medianas y Grandes Empresas de Distribución de Canarias (Asodiscan), Alfredo Medina, es un factor en absoluto despreciable de cara al mayor o menor éxito del Black Friday. «Y el fresquito ha ayudado este año», subrayó. Algo de lo que dieron fe las abarrotadas calles Castillo, en Santa Cruz de Tenerife, y Triana, en Las Palmas de Gran Canaria, dos de las arterias comerciales más importantes del Archipiélago, y donde el trajín de bolsos, paquetes y cajas, ya de por sí considerable en una jornada normal, era especialmente notable. No extraña así el trascendental peso que el ‘viernes negro’ ya representa en la cifra de ventas del subsector del retail, es decir, las tiendas de toda la vida, estén o no en grandes superficies.
Más que la importación de una costumbre de EEUU, esta jornada es una imposición del comercio electrónico
Para hacerse una idea de hasta qué punto los comercios se jugaban ayer -o más bien esta última semana- una parte considerable de su facturación, basta con apuntar que la campaña navideña, en la que ya entra el Black Friday, supone entre un 30 y un 40% de las ventas anuales del retail. Es más, en el caso de las jugueterías, ese porcentaje se eleva hasta el 70%, precisó el secretario general de Asodiscan, de modo que siete de cada diez euros de sus ingresos anuales dependen de lo que suceda entre el ‘viernes negro’ y el 5 de enero, Día de Reyes.
Pero es que, además, la jornada del Black Friday, o más bien las jornadas, gana cada año más peso dentro de ese período de mayores ventas que representan las Navidades para las tiendas y grandes superficies. Y la buena nueva para el sector comercial es que este año «la semana ha ido bien», reconoce Medina, que puntualiza que el ‘viernes negro’ no fue exactamente la importación de una costumbre de Estados Unidos, sino más bien una imposición del comercio electrónico. En definitiva, con el auge del ecommerce a las tiendas físicas no les quedó más remedio que subirse al carro y empezar a colgar carteles anunciadores del Black Friday. Era eso o que las ventas por estas fechas se hicieran casi en exclusiva por Internet, donde los portales bombardean con el ‘viernes negro’.
Hay que recordar que los canarios gastarán una media de alrededor de 500 euros en estos días de Black Week, con la ropa y la electrónica -las teles, la PlayStation…- como grandes objetos de deseo.













