España está viviendo un cambio de tendencias en la práctica deportiva. El ejercicio físico ha dejado de ser un ‘hobby‘ de pocos para pasar a ser un hábito de salud en la gran mayoría. Sin embargo, algunos grupos poblacionales asumen el cambio de una manera más lenta y silenciosa como es el caso de los mayores de 75 años.
Según una comparativa de los últimos 15 años de las Encuesta de Hábitos Deportivos del Consejo Superior de Deportes, los mayores de 75 años han incrementado cerca de un 6% la práctica de ejercicio físico habitual y en su mayoría, aseguran que ha sido por motivos de salud, pero también hay quienes aseguran que es para socializar. Hasta el año 2015, de media practicaron deporte el 10,9% de las personas mayores de 75 años encuestadas en toda España, mientras que en 2022, dicha cifra había aumentado hasta el 16,2%. Sin embargo, en esta tendencia creciente se detecta un factor disruptor muy importante en 2020.
El año del Covid-19, la cifra de mayores de 75 años que practicó deporte alcanzó el 35%. Por aquellos días, durante la cuarentena, millones de españoles se vieron obligados a modificar sus rutinas diarias y el ejercicio fue una de las actividades que mejor ayudaron a muchos a sobrellevar la soledad y el confinamiento. A pesar de que dicha cifra se ha reducido casi a la mitad en los dos años siguientes, podría decirse que muchas de las personas que empezaron a hacer deporte entonces han mantenido dicho hábito.
Deportes al aire libre
Ampliando algo más el espectro, podemos distinguir que en general, el aumento de la práctica deportiva semanal en España es un hecho generalizado entre las personas de más de 55 años y ha crecido del 26,0% en 2015 al 38,5% en 2020. En su mayoría han ganado muchos adeptos los deportes al aire libre y se ha constatado especialmente ese crecimiento en disciplinas como el senderismo y el montañismo que practicaban alrededor del 30,8% de los encuestados en 2022, el ciclismo con un 28,4% y la carrera a pie, running y marcha con un 19,0%.
Además, la forma de entender el ejercicio físico también está cambiando y hay muchos mitos que se están derribando. Sin ir más lejos, la fuerza ha pasado a ser una de las actividades más practicadas por los españoles con más de un 28% de los encuestados, siendo un 48% en el caso de la gimnasia suave. Y es que, desde hace años, se han llevado a cabo múltiples campañas de concienciación y sensibilización acerca de la importancia de el ejercicio de fuerza como herramienta para un envejecimiento saludable y una mejora de la calidad de vida de los mayores.
Desde 2006, Catalunya ha sido pionera en la promoción de la vida activa entre sus ciudadanos. Hace más de 14 años que el Govern lleva a cabo una serie de iniciativas y medidas para combatir el sedentarismo integradas dentro del Pla d’Activitat Física, Esport i Salut (PAFES) desarrollado por el Departament de Salut i la Secretaria General de l’Esport i de l’Activitat Física. En los últimos años, iniciativas como la receta deportiva implementada por la Generalitat de Catalunya e iniciativas similares llevadas a cabo por otras comunidades autónomas o ayuntamientos han tratado de acercar el ejercicio físico a los mayores ahondando en la importancia y efectos que tiene su práctica en la salud.
Apoyo institucional
De hecho, desde el propio Ayuntamiento de Barcelona se emplaza a la gente mayor a participar en iniciativas municipales como el programa ‘Activa’t‘ enfocado a acompañar la práctica de ejercicio físico y de memoria de las personas mayores en los parques de la ciudad o el ‘Barnatresc‘ impulsado por l’Associació d’Entitats Excursionistes del Barcelonès (AEEB) y el Institut Barcelona Esports de l’Ajuntament de Barcelona enfocado a promover el hábito saludable de caminar en las personas mayores.
Actualmente, España es el noveno país de la UE con mayores cifras de sedentarismo, según datos de la OMS. En España, el 47% de los adultos se considera sedentario, una cifra que en Catalunya, sin embargo, se reduce al 24%. La incidencia de enfermedades como la hipertensión, la obesidad o la diabetes tipo II en personas sedentarias es mucho mayor que en personas activas, de ahí la importancia de que recientemente las encuestas de hábitos hayan dibujado una linea creciente en la práctica deportiva en la tercera edad. El aumento del ejercicio físico en dicho grupo poblacional podría contribuir a mejorar su estado de salud y como consecuencia, a reducir el gasto médico y el consumo de medicación permitiéndoles tener una mayor calidad de vida.
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