OPINION: Acabar con esta basura

El consenso y el disenso no son posturas incompatibles. Ni siquiera en el debate democrático. El consenso fundamental al que llegó este país después de 1975 fue un espléndido logro político aunque como en todo jardín pudieron pastar bestias y se enterró demasiada mierda. El disenso también es un gesto fundamental: disentir desde un punto de vista socialdemócrata a esa suerte de populismo caudillista en el que ha derivado el sanchismo debería ser un deber de cualquier militante del PSOE mayor de edad política e intelectualmente. Pero existen objetivos y causas que exigen unanimidad.

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