El empresariado ha señalado desde hace tiempo al absentismo laboral como «gran problema» a combatir. Las bajas y su sistema de gestión se ha convertido en un caballo de batalla al que se intenta poner datos para explicar qué ha ocurrido tras la pandemia en el país en este ámbito. El estudio, realizado por el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE) y la empresa Umivale Activa, ha pormenorizado la incidencia de las «Incapacidades Temporales» (IT) y que, aunque el sector no se encuentra entre los peor parados, la preocupación deriva del aumento observado en este periodo.
La actividad de hostelería, en la que se engloba la hotelería, registra una media nacional de absentismo por IT del 5,98 %. Este porcentaje minora ligeramente hasta el 5,58 % en la Comunidad Valenciana. Por provincias, Alicante es la que registra un mejor dato (5,03 %), si bien es muy similar a Castellón (5,32 %) y Valencia (5,43 %) en 2024. El punto de partida es 2013 se mantuvo estable hasta la pandemia y se mantenía por encima del 2 y por debajo del 3 %.
Lo que sí se detecta en el sector es un aumento muy por encima de la media de las bajas derivadas de causas de salud mental (+107 %) o de algias (+42 %) mientras que el resto de patologías (cirugías, accidentes, procesos oncológicos, cardiacos, etc…) se mantienen estables sin crecimientos reseñables. Es en este punto, donde Hosbec ha puesto uno de los focos y ha identificado una creciente preocupación.
Fede Fuster, presidente de la patronal, ha calificado las bajas como una cuestión «estructural para nuestro sector y que no es sólo una molestia. El absentismo es un problema estratégico que impacta en nuestra calidad y en nuestra eficiencia y que mide la salud de nuestro equipo y de nuestra gestión». Desde la asociación, se ha reseñado que «el crecimiento del número de trabajadores que repiten situación de IT por causas diferentes durante un año: un 57 % más». Aun así, el sector mantienen un compromiso de sus trabajadores muy importante: el 70 % de ellos no tiene ninguna baja registrada mientras que hay un ‘núcleo duro’ de trabajadores, el 16,6 % que acumula el 70% de los partes de baja y el 65 % de los días de baja en la Comunidad.
Vicent Llidó Millet, director territorial de Benidorm de Umivale, durante la presentación. / INFORMACIÓN
Otras cifras
El documento referencia sobre el control del absentismo que el actual ordenamiento jurídico «es insuficiente para controlar el exceso o el fraude de los 57.000 millones de eurosque anualmente cuesta el absentismo en España». La extrapolación que se ha hecho para las tres provincias se quedaría en una factura de 7.000 millones. Si se tiene en cuenta que el turismo representa el 14 % del PIB, una primera estimación se situaría en 986 millones para la Comunidad. En esta línea, y si se atiende a que las bajas en la actividad hostelera es de un 5,6 % proyecta una nueva estimación de 14.000 trabajadores de baja diaria en la Comunidad para esta actividad.
En una presentación más amplia, las conclusiones que han aportado los expertos son que se «se requiere una reforma urgente de las leyes y normativas, junto a una gestión más ágil de procesos y pruebas diagnósticas. Las exposiciones han corrido a cargo de Juan Miguel Mesa Biosca, responsable de Salud Labora y Absentismo y de Vicent Llidó Millet, director Territorial de Benidorm de Umivale. En el acto también ha estado el alcalde de Benidorm, Toni Pérez, y la concejala de Organización y Gestión de Recursos Humanos y Juventud, Ana Mª Soliveres.
Fuster ha explicado durante su intervención que “el verdadero daño reside en el coste indirecto, el que no vemos en la nómina, pero sentimos en el día a día. Cuando un empleado falta, el equipo presente se sobrecarga. Aumenta la fatiga, se dispara el estrés y la motivación cae en picado. Esto genera un círculo vicioso: más sobrecarga hoy se traduce en más bajas mañana”.Las empresas hoteleras y de alojamiento no sólo pierden dinero: “perdemos calidad de servicio, perdemos reputación y perdemos la confianza de nuestro huésped. El absentismo es un freno directo a la excelencia hotelera que buscamos cada día”.

Autoridades y responsables de Hosbec durante la presentación del estudio. / INFORMACIÓN
Propuestas
Como apuntes finales, los expertos también han indicado que «los sindicatos y organizaciones empresariales también tienen que abordar este asunto en las mesas de negociación colectiva, en las que los pactos alcanzados hace 20 años ya no son aplicables». Además, «las empresas y sus trabajadores tiene que poner en marcha las medidas de prevención, formación, compromiso, cultura empresarial y, por qué no, régimen disciplinario, necesarias para abordar este problema que no deja de crecer año a año».
En este sentido, la industria turística quiere dar pasos firmes en el control del absentismo y temeque su responsabilidad es actuar en la prevención como única inversión real. Por ello, el presidente de Hosbec ha propuesto actuar en estos tres pilares: entorno seguro y flexible (medias de ergonomía, conciliación, horarios razonables y reducción del desgaste físico), salud y bienestar integral (donde se incluye abordar la salud mental y gestión del estrés, además de los hábitos saludables de alimentación, deporte o abandono del tabaquismo) y cultura del valor y reconocimiento (las empresas deben implementar el desarrollo de las carreras profesional de sus trabajadores). Fuster ha concluido su intervención con un mensaje decidido: “El compromiso es el mejor antídoto contra el absentismo. Nuestros equipos no son un coste. Son nuestro activo más valioso”.
El estudio dejó datos como el hecho de que España es el país que arroja los peores datos de absentismo por IT de toda Europa, y teniendo en cuenta que Europa cuenta con el sistema más protector del mundo (con un 8% de la población mundial trabajadora consume el 60% de las prestaciones) para estas situaciones, España es el país del mundo que peores datos de absentismo laboral sostiene. También el hecho de que el absentismo por IT se ha disparado en el periodo 2018-2023 más de un 36% y no existen razones aparentes ni por precariedad o penosidad de la actividad, ni por territorio o ni siquiera por edad: de hecho las bajas se están incrementando más en las franjas de edad de 20 a 40 años, por lo que no tiene causa en el envejecimiento de la población trabajadora.
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