La agencia espacial estadounidense ha reunido fotografías y datos tomados desde múltiples misiones, incluyendo orbitadores y un rover en torno a Marte, para ofrecer «la mirada más cercana hasta la fecha» a este objeto errante y misterioso.
Una nota de prensa de la NASA explica cómo se han obtenido las primeras imágenes de resolución elevada del cometa 3I/ATLAS, combinando cámaras en órbita terrestre y marciana, telescopios en tierra y sensores especializados, que rastrearon la actividad de la coma y la cola del cometa.
Entre los aportes más importantes destaca el conjunto de observaciones diarias obtenidas, que permiten seguir el movimiento del cometa frente a las estrellas, y tomas de alta resolución que detallan la forma y el brillo del núcleo y su envoltura gaseosa. Estos datos ayudarán a entender mejor la composición y el comportamiento del material que da forma al objeto interestelar.
Una ocasión a aprovechar
La colaboración entre misiones fue crucial: las cámaras del Mars Reconnaissance Orbiter y otros orbitadores marcianos captaron vistas desde una posición relativamente cercana, mientras que telescopios y sondas en el área de la Tierra aportaron perspectivas complementarias. Esa visión múltiple permite a los científicos comparar cómo se ve el mismo objeto desde distintos ángulos y distancias, y reconstruir la dinámica de las partículas que se desprenden del cometa.
Aunque las nuevas imágenes son más detalladas que las observaciones iniciales, 3I/ATLAS sigue siendo un visitante fugaz y difícil de definir: su trayectoria hiperbólica indica que no está ligado al Sol y que su paso por el Sistema Solar será por una única vez. En consecuencia, la rapidez en coordinar observaciones entre plataformas espaciales y terrestres fue esencial para captar información que, de otra manera, se habría perdido para siempre, según informa Science Alert.
Conociendo otros puntos de la galaxia
Vale recordar que los cometas interestelares son cápsulas de material primordial de otros sistemas estelares: estudiar el polvo y el gas que los compone permite comparar procesos de formación planetaria en distintos rincones de la galaxia. Los datos publicados constituyen una base para futuros análisis sobre su composición química, a medida que se acerca al Sol y facilita observar diferencias con cometas nativos del Sistema Solar.
Ahora, los especialistas esperan concretar análisis detallados de la composición isotópica y de la presencia de volátiles, como agua, monóxido de carbono e hidrógeno, que podrían revelar si la historia química de 3I/ATLAS tiene algo especialmente llamativo para contarnos.









