En un día de entrenamiento en que la principal novedad era la ausencia de Marcus Rashford, Hansi Flick tuvo tiempo para reencontrarse con una leyenda del Bayern de Múnich a la cual entrenó en sus dos campañas como técnico del club de la Bundesliga, Jerome Boateng.
El jugador alemán, sin equipo desde que terminó su vinculación con el LASK la temporada pasada pero no oficialmente retirado, utilizará las instalaciones de la Ciutat Esportiva durante unos días para mantenerse en forma.
Una gran carrera en el Bayern, pero sin cariño de los fans
El central se ejercitará en los campos de entrenamiento del FC Barcelona (probablemente gracias al favor del actual entrenador culer) tras haber tenido que renunciar a unas prácticas como asistente técnico en el equipo en el cual se mantuvo durante la mayor parte de su carrera. Pese a haber disputado 314 partidos con la camiseta de los bávaros, los cuales le sirvieron para ganar nueve Bundesligas, dos UEFA Champions League, cinco Copas alemanas, cinco Supercopas alemanas, dos Supercopas de Europa y dos Mundialitos de Clubs, la gran presión que ejercieron los seguidores del Bayern le obligó a no aprovechar la oportunidad que su ex equipo le brindó.
Boateng con Lewandowski, antes de un partido del Bayern / Ignasi Paredes
Una presión que llegó por la vida extrafutbolística del internacional por Alemania, que cuenta con dos episodios muy oscuros en el apartado sentimental. El primero de ellos data de 2018 y unas vacaciones en el Caribe con su expareja Sherin Senler, cuando ella le denunció por haberle agredido verbal y físicamente tras una fuerte discusión. En primera instancia, Boateng fue condenado por el Tribunal de Múnich a pagar 1,8 M€ por las agresiones a la madre de sus dos hijas, aunque el juicio se repitió y el castigo final fue una multa de 200.000 Euros, condonada por una advertencia formal y una donación obligatoria a entidades benéficas.
No obstante, el episodio más oscuro fue en febrero de 2021, cuando la modelo polaca Kasia Leinhardt fue encontrada sin vida tras haberse suicidado, solo una semana después de terminar su relación con Jerome Boateng.
Los hinchas bávaros lo tienen claro
Estos dos episodios causaron que los seguidores del gigante alemán se posicionaran en contra de su regreso. En el Allianz Arena se mostraron pancartas con mensajes contundentes: «marcar límites frente a la violencia misógina», «no hay lugar para villanos en nuestro club, no más espacio para Boateng» o «el que da espacio al agresor comparte su culpa», entre otros.









