El clima suave y templado que se instala en buena parte del municipio de Murcia durante los meses de otoño es casi una invitación firmada para salir al monte los fines de semana. Con el sol ya más bajo, el calor dejando de apretar y esos días en los que apetece moverse sin sudar la gota gorda, muchos vecinos buscan rutas que se ajusten a su forma física y, sobre todo, que tengan algo especial.
Justo ahí es donde encaja uno de los lugares más desconocidos y, a la vez, más sorprendentes del sureste murciano: La Murta, el pequeño núcleo que forma el corazón de la pedanía de Carrascoy y que hoy no llega ni a los cien habitantes.
Un rincón diminuto, pero con siglos de historia detrás
El propio Ayuntamiento de Murcia recoge que La Murta es el único núcleo habitado de la pedanía de Carrascoy, una zona marcada históricamente por el poblamiento disperso, los caseríos aislados y las típicas torres rurales dedicadas al secano (almendro, olivo, algarrobo) que aún hoy siguen dando forma a su paisaje.
Más allá de su tamaño este enclave forma parte de un territorio con siglos de idas y venidas: desde los repartos de heredamientos en la época de Alfonso X hasta los periodos de despoblación y los intentos de repoblar la sierra entre guerras, epidemias y plagas. Hoy lo que queda es un pequeño núcleo tranquilo, rodeado de naturaleza y perfecto para desconectar.
Qué ver en La Murta según los viajeros
Aunque la pedanía pueda sonar remota, quienes se animan a recorrerla descubren que es un auténtico filón para el senderismo. Tripadvisor recoge tres puntos clave que los visitantes suelen destacar:
Fuente María de los Ángeles
La descripción de los viajeros deja claro que es una de esas sorpresas que solo encuentras pateando la montaña. Un usuario lo resume diciendo que es como “un oasis en medio del desierto”, con una fuente de agua fresca que brota en plena sierra y que, en verano, se convierte casi en una bendición para quien busca rellenar la botella y seguir caminando.
Mina Monreales
La vieja mina de hierro, hoy en ruinas salvo por su chimenea, es otro de los rincones que más llama la atención. Uno de los visitantes recuerda que “mucha gente se ganaba el sueldo trabajando en las minas”, y que recorrer este lugar permite imaginar cómo era ese trabajo duro y mal pagado. Según su experiencia, pasear por esta zona es “una bonita experiencia”.
Morro de la Palma
Para los aficionados a las rutas largas y las vistas altas, este pico es uno de los imprescindibles. Quienes lo han visitado lo describen como “uno de los privilegios de la naturaleza que tiene la Región de Murcia”, un punto casi perfecto tanto para senderistas como para corredores de montaña.










