En 1996, el entonces rector de la Universidad de Córdoba, Amador Jover, propuso al flamencólogo Agustín Gómez crear una Cátedra de Flamencología. «Ambos entendieron que era hora de dar un nuevo paso adelante en la tarea de revalorización y dignificación del flamenco, colocándolo en un espacio -la Universidad- que, si bien no le era desconocido, nunca lo había acogido de forma tan permanente y decidida como en Córdoba», destaca el actual director de la cátedra, el cantaor pontanés y catedrático de Cante Flamenco, David Pino.
La cátedra cordobesa fue la primera que surgió como ente propio de una universidad y se ha conformado como un curso de extensión universitaria, es decir, enseñanzas orientadas a la divulgación del conocimiento a la sociedad extrauniversitaria. Su objetivo es contribuir al desarrollo de una cultura científica, técnica, humanística y artística, en este caso del flamenco. Pino remarca que el curso ofrece formación de calidad tanto a quienes buscan especialización profesional como a quienes se acercan por puro disfrute.
En el momento de redacción de este reportaje no se había cerrado aún el periodo de matriculación, si bien Pino esperaba alcanzar una cifra similar a la del pasado curso, que registró 398 matrículas.
El perfil del alumnado es diverso: algunos llegan desde la curiosidad o como asignatura pendiente; otros, para reciclarse o mantenerse al día; y otros simplemente por placer. El lema es «aprender y disfrutar del flamenco», resalta Pino.
Curso
«Una de las singularidades propias de nuestro programa es el carácter transversal, tanto en la temática de las materias ofertadas como en el perfil del alumnado, en el que podemos encontrar artistas, investigadores, docentes, aficionados al flamenco, etcétera», subraya David Pino, quien recuerda que el curso es de extensión universitaria, es decir, tiene reconocidos créditos ECT. Efectivamente, «el seguimiento de nuestros estudios posibilita la oportunidad de obtener certificación académica, cuyos créditos son puntuables como méritos en procesos selectivos de trabajo afines: oposiciones, inclusión en bolsas de trabajo, etc. También convalidables como asignatura optativa en enseñanzas también afines y válidos, como cursos de formación para profesorado», explica. Esta realidad ha supuesto que tengan un nutrido número de estudiantado procedente de conservatorios y universidades que complementan su formación en la cátedra.
«La cátedra de Córdoba fue la primera que surgió como ente propio de una universidad con el deseo de impulsar el flamenco»
Una de las grandes ventajas que les ha proporcionado la posibilidad de seguir el curso a través de internet es que, como destaca Pino, «asistir presencialmente ya no es la única opción». Ahora, cada una de las sesiones pueden ser seguidas en el momento que se desee a través de nuestra aula virtual, creada a partir de la pandemia. Otra de las consecuencias de la doble modalidad -presencial y virtual-, y relacionada con lo anterior, es que, de algún modo, se ha producido una ruptura con la brecha generacional que históricamente ha seguido la cátedra, en su mayoría con una media de edad a partir de los 60, hasta el covid. Todo ello, por no hablar de la oportunidad que nos ha proporcionado para la internacionalización de nuestra oferta, provocando a su vez que el número de inscritos se haya doblado, con solicitantes que nos llegan desde muy diversos países, sobre todo de gran parte de Hispanoamérica, Italia y Francia en Europa. El objetivo de la cátedra cada año es diseñar un programa diverso y atractivo, en el que tengan cabida las distintas formas de expresión que se puedan dar en el flamenco. En esta edición, particularmente, el baile tendrá más protagonismo que nunca, gracias a la reforma llevada a cabo en el escenario de la Facultad de Ciencias del Trabajo, sede de la cátedra, que hasta ahora presentaba ciertas limitaciones para poder llevar a cabo actividades relacionadas con la danza.
«Todo ello, gracias al empeño por parte de la decana, Nuria Ceular, quien con tanto cariño y profesionalidad vela por el más óptimo funcionamiento de todas las actividades que se llevan a cabo en la facultad», indica Pino. La Cátedra de Flamencología es una parte más de la facultad. «Nos sentimos perfectamente integrados y desde el principio, Nuria ha dado muestras de su esfuerzo por querer lo mejor para nosotros», insiste Pino.
Como cada año, la entidad dará cobertura a nuevas publicaciones que han ido surgiendo en los últimos meses -bibliográficas y discográficas- y así, Manolo Franco, Alejandro Hurtado, Bernardo Miranda, Chemi López o Juan Manuel Suárez Japón vendrán a presentarnos sus trabajos, recién salidos del horno.
En el formato de ‘Testimonios’, contará como invitados, con figuras como El Selu -con el título ‘El Selu, un flamenco del carnaval de Cádiz’-; Diego Carrasco, ambos entrevistados por Faustino Núñez; Merengue de Córdoba y Concha Calero. Marina Heredia comentará su disco ‘A mi tempo’. También tendrán una muestra del cante de Utrera con Mari Peña, Antonio Moya y Kiko Valle y un ‘conversatorio’ para abordar la temática de ‘Flamenco y educación’, dado el alto porcentaje de docentes que se integra entre su alumnado. En el baile, la cátedra recibirá a figuras como María del Mar Moreno, Fuensanta ‘La Moneta’ o Carmen ‘La Talegona’, quien vendrá acompañada al cante nada más y nada menos que por su tío, Talegón, un artista cordobés que ha hecho carrera por escenarios de todo el mundo y que vuelve a reencontrarse después de años, con el público de Córdoba.
«El curso de extensión universitaria se ofrece también en formato virtual, lo que facilita el acceso al estudiantado»
El lunes 22 de diciembre celebrarán la tradicional gala de Navidad en el Gran Teatro, cuyo acceso es restringido a quienes se inscriben en el curso, al igual que el 95% de las actividades, con un espectáculo protagonizado por la guitarra de Alejandro Hurtado y el baile de Patricia Guerrero. «Personalmente me encargo del Módulo A, que trata del análisis estilístico de los palos del flamenco, con el título este año de ‘Tesoros del cante en la discografía’. En esta edición, además, el ciclo dedicado a las peñas lo hemos abierto a otras provincias por vez primera y nos visitarán las peñas flamencas Torres Macarena de Sevilla y Francisco Moreno Galván, de la Puebla de Cazalla (Sevilla)», comenta el responsable de la cátedra, que, por otro lado, anuncia que el curso será inaugurado el lunes 24 de noviembre con una conferencia práctica a cargo del maestro de la guitarra Juan Manuel Cañizares y clausurado con un recital comentado, protagonizado por el cante de Ezequiel Benítez y la guitarra de Chaparro de Málaga.
Relaciones institucionales
«Desde el inicio de mi gestión al frente de la cátedra, tuve muy claro que mantener relaciones de tipo orgánico con otras entidades afines iba a ser uno de los ejes fundamentales en el funcionamiento de la misma. Si la finalidad es luchar por la promoción y difusión del flamenco, entiendo que el objetivo se alcanza de manera más óptima sumando esfuerzos y estrechando alianzas, por parte de quienes mantenemos tal responsabilidad», declara Pino.
«En el caso del Centro Flamenco Fosforito y el del Conservatorio Superior de Música, estamos permanentemente conectados, por ejemplo a la hora de programar, procurando que nunca se solapen unas actividades con otras», remarca.
Gracias a la colaboración tanto del director del Conservatorio Superior de Música, Manuel Ureña, como del departamento de Flamenco, al que pertenece Pino, la cátedra mantiene un convenio de colaboración con el centro formativo a través del cual la cátedra programa actividades en su auditorio -este curso se contará con el pianista Andrés Barrios, recientemente nominado a los Premios Grammy Latinos- y el alumnado de ambos conservatorios –Rafael Orozco y Músico Ziryab- acude al escenario de la cátedra para realizar prácticas y mostrar el trabajo realizado en el aula, con audiciones guiadas por el profesorado, tanto de cante como de guitarra.
Por otra parte, y por lo que respecta a las relaciones con el tejido asociativo del flamenco, la cátedra cuenta con un módulo denominado ‘Cita con las Peñas’, en el que las peñas más veteranas visitan la cátedra para contar su trayectoria y cómo hacen vida flamenca. Además, «estamos a punto de firmar un convenio con el Instituto Andaluz de Flamenco, en el que ambas partes -en el caso del instituto, con Cristóbal Ortega al frente- estamos bastante ilusionados por lo que creemos, seguro, dará mucho de sí», adelanta Pino.
Objetivos
«Cada día de sesión en la cátedra para mí siempre es un nuevo reto. Cuando aún no ha finalizado una actividad, se está con los preparativos de las siguientes. Todo ello conlleva un nivel de exigencia en concentración y responsabilidad muy elevado. Me preocupa enormemente que quienes se inscriben en el curso no se sientan defraudados y deseen volver en la siguiente edición. Es el mejor objetivo que podemos trazar, pues sin el apoyo y fidelidad del público, nada de esto tendría sentido y, obviamente, tampoco sería viable, puesto que la cobertura económica que sustenta nuestras actividades se origina en su mayor porcentaje a través de la cuota de inscripción, con un precio de 93 euros, que entiendo es simbólico, en proporción a lo que ofrecemos y los gastos que se originan. Igualmente, aspiramos a que las figuras invitadas que recibimos cada semana y vienen a dar lo mejor de sí, bien con su arte o exponiendo el resultado de sus investigaciones, se sientan felices y tratadas a la altura que merecen, sostiene David Pino.
La Cátedra de Flamencología de la Universidad de Córdoba potencia las tres ramas del flamenco: cante, guitarra y baile. / CÓRDOBA
Además, «uno de los aspectos que más me preocupan es conseguir que un mayor sector del núcleo flamenco cordobés -aficionados, artistas, profesionales del tejido productivo-, que por la razón que fuere aún no han sintonizado con nuestra propuesta o quizá ni nos conocen, se integren en nuestras actividades». «Aspiro a que la cátedra sea un punto de encuentro de todos, con independencia de gustos, filias o fobias que puedan darse, pues entiendo que la universidad, como espacio para la reflexión y el debate desde la libertad de pensamiento, es el lugar idóneo», confiesa el director de la cátedra, quien reconoce que tiene nombres guardados en un archivo de figuras a las que tiene en mente invitar, aunque hay que tener en cuenta que «hablamos de no más de 30 sesiones lectivas por curso, por lo que, en un año, tampoco son tantas las intervenciones».
En cualquier caso, David Pino anima a la comunidad universitaria a acercarse a una de las cátedras decanas de la Universidad de Córdoba, a la que el cantaor tanto agradece su apoyo.














