Ejércitos aliados en Letonia ejecutan un movimiento inesperado en su mayor maniobra del año

Un ejercicio que concentra a 2.400 militares de 14 países

El ejercicio Resolute Warrior se ha consolidado como el principal evento de adiestramiento anual para la Brigada Multinacional de Letonia, unidad integrada en la misión Presencia Avanzada Reforzada (eFP). Su objetivo es verificar que las fuerzas aliadas pueden actuar bajo un sistema de mando unificado y mantener un nivel de reacción inmediato ante escenarios de crisis. Este año, la participación superó los 2.400 militares provenientes de 14 países, lo que convierte la actividad en una de las maniobras combinadas más relevantes del entorno báltico.

España, uno de los contingentes de mayor peso en la misión, ha desplegado medios acorazados, mecanizados, artillería, zapadores y capacidades de defensa antiaérea, además de equipos de apoyo logístico y sanitario. La presencia española se articula principalmente a través de la Brigada Guadarrama XII, basada en Madrid, que aporta una parte sustancial del Subgrupo Táctico integrado en la estructura liderada por Canadá.

Un movimiento clave en el entrenamiento combinado

El desarrollo del Resolute Warrior incluyó un elemento operativo que se ejecutó de forma coordinada entre varias unidades multinacionales, y que destacó por su complejidad táctica. Esta maniobra constituyó el hito más analizado por los mandos debido a la rapidez con la que se integraron los escalones de combate y a la capacidad de adaptar las órdenes en tiempo real dentro de un entorno simulado de alta presión.

Este movimiento, reservado para la fase avanzada del ejercicio, puso a prueba la cadena de mando y el sistema de C2 multinacional, con la participación directa de carros de combate españoles Leopard 2E, vehículos de combate de infantería Pizarro y las unidades de artillería autopropulsada integradas en la brigada aliada.

Demostración de fuego real ante autoridades aliadas

La fase final del Resolute Warrior contó con una demostración de fuego real que permitió evaluar la precisión, coordinación y sincronización de las fuerzas participantes. Los Leopard 2E y los Pizarro españoles actuaron en combinación con medios canadienses, italianos y eslovenos, entre otros, en un escenario que reproducía un contraataque aliado frente a un ataque simulado sobre posiciones defensivas.

Supervisión española en el campo de Ādaži

El jefe del Estado Mayor del Mando de Operaciones, vicealmirante Enrique Núñez de Prado, se desplazó a Letonia para seguir sobre el terreno la evolución de la maniobra. Su presencia subrayó el compromiso español con la disuasión aliada en el flanco este y la importancia de mantener un nivel de adiestramiento que garantice la respuesta inmediata ante amenazas.

Núñez de Prado destacó la cohesión entre los contingentes y el nivel de preparación alcanzado durante las distintas fases del Resolute Warrior, así como la coordinación mostrada en operaciones combinadas que integran elementos acorazados, apoyo aéreo simulado y capacidad de ingeniería de combate.

Cooperación con Letonia y defensa integral

Además del componente puramente táctico, el ejercicio incluyó actividades de interacción con la población civil letona, una iniciativa diseñada para reforzar la confianza y familiarizar a las comunidades con la presencia aliada. La Guardia Nacional de Letonia tuvo un papel determinante en estas acciones, lo que permitió afianzar el enfoque de defensa integral que impulsa la Alianza a lo largo del corredor báltico.

El papel del contingente español en la misión eFP

España mantiene en Letonia uno de sus despliegues más significativos en el este de Europa, con más de 600 militares y una amplia gama de capacidades. Entre ellas destacan la Unidad de Defensa Antiaérea (UDAA) equipada con el sistema Nasams, los misiles contracarro Spike, morteros pesados, unidades de ingenieros y equipos JTAC especializados en la coordinación de apoyo aéreo cercano.

El empleo del UAV Raven añade un componente de vigilancia y reconocimiento que facilita la toma de decisiones tácticas, proporcionando imágenes en tiempo real durante las maniobras y permitiendo evaluar con mayor precisión el avance de las unidades aliadas.

Un refuerzo del compromiso español con la seguridad europea

La misión eFP, en funcionamiento desde 2017, constituye uno de los pilares de la disuasión aliada en el flanco oriental, que incluye ocho grupos de combate distribuidos desde Estonia hasta Eslovaquia. España, además de su presencia en el Báltico, lidera actualmente el Grupo de Combate Multinacional en Eslovaquia, lo que consolida su papel en la arquitectura de seguridad europea.

Impacto estratégico del Resolute Warrior

La edición más reciente del ejercicio ha demostrado que la interoperabilidad y la cohesión entre aliados continúan fortaleciéndose, elementos esenciales en un contexto geopolítico marcado por la tensión en el entorno euroatlántico. La ejecución del movimiento táctico clave dentro del Resolute Warrior, precedido por semanas de planificación y coordinación, confirma la capacidad de reacción integrada de la brigada.

Con la finalización del ejercicio, el contingente español reafirma su contribución a la estabilidad del flanco este y demuestra la eficacia de sus medios acorazados y mecanizados en un entorno multinacional. El rendimiento de los Leopard 2E y los Pizarro se ha convertido en un punto de referencia dentro del despliegue aliado.

El desarrollo de esta maniobra estratégica refuerza el compromiso español con la seguridad colectiva, una responsabilidad asumida por la OTAN y visible en la cooperación continua en Letonia. El resultado final del Resolute Warrior confirma que el ejército español mantiene un nivel de preparación plenamente alineado con las exigencias operativas de la defensa europea.

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