cuando el respeto transforma el juego

¿Qué pasaría si nos pusiéramos en el lugar de los niños y niñas que compiten en un juego deportivo cada fin de semana? ¿Si sintiéramos lo que ellos sienten cuando, en lugar de aplausos, reciben gritos, insultos y órdenes desde las gradas? ¿Y si fuéramos nosotros quienes tuviéramos que suspender el partido porque el público ha perdido el control?

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