El procedimiento concursal que se sigue por la quiebra de la compañía de refrigeradores industriales Frost-trol abre una nueva etapa. A partir del 12 de noviembre sale a subasta la parte más valiosa de la firma de Castellón: la nave industrial de grandes dimensiones ubicada en Cabanes, que fue estrenada hace apenas cinco años. Se trata de una parcela de 7.824 metros cuadrados de suelo y un aprovechamiento de 5.476,80 metros cuadrados de techo.
Un activo inmobiliario con múltiples opciones
Según figura en el portal especializado encargado de la operación, se trata de «un activo inmobiliario sólido y versátil en un enclave con proyección». También destaca que la actividad de la empresa «ha cesado y, en consecuencia, no se transmite la unidad productiva, lo que permite al inversor un escenario sobre el que desplegar su propia estrategia: implantación directa, reposicionamiento del activo, arrendamiento a terceros o desarrollo de un hub logístico especializado».
Nuevas subastas
No hay fijado un precio de salida para la subasta, pero la nave cuenta con una valoración de 21.863.596 euros. Para pujar es obligatorio depositar una fianza de 400.000 euros. En la ficha técnica también se detalla que el inmueble «se transmitirá libre de cargas y gravámenes».
El procedimiento que ahora comienza se centra únicamente en la nave. El contenido que alojaba, como las líneas de producción, maquinaria, carretillas, mobiliario o la propia marca comercial, saldrán a subasta próximamente en diferentes lotes valorados entre los 369 euros y los 4,345 millones de euros.
De la apuesta industrial al cierre total
Antes de esta subasta, Frost-trol ha sufrido diferentes reveses en los últimos tiempos. En este mismo año se procedió al despido de toda la plantilla, que en el momento del cierre era de 133 personas. La compañía, con más de 60 años de historia, había apostado por estas nuevas instalaciones —anteriormente situadas en Castelló, junto a la antigua carretera N-340— en un momento en el que se combinaron la crisis por el coronavirus y el encarecimiento de precios a raíz de la guerra en Ucrania.
Un contrato fallido que agravó la crisis
El hecho diferencial que explica la crisis de esta empresa tiene su origen en una actuación que ocasionó elevadas pérdidas económicas, y que supuso la detención de un trabajador en 2021. Este empleado había negociado un contrato por valor de más de 20 millones de euros, que nunca llegó a ejecutarse. El trabajador no dio aviso, por lo que se mantuvo el plan de producción, generando un elevado gasto en materias primas y personal que no pudo ser amortizado.
Tras el despido de la plantilla llegó la presentación del concurso de acreedores, al que siguió el plan de liquidación de la compañía.
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