La firma Karaman Global Energy, apoyada por inversores alemanes, acaba de lanzar un proyecto para producir hidrógeno y amoniaco verde en Escatrón, en la Ribera Baja del Ebro, con una inversión de 200 millones de euros que contempla un modelo de autoconsumo con la construcción asociada de un parque eólico y una planta fotovoltaica.
El municipio zaragozano mantiene un idilio desde hace décadas con el negocio de la producción de energía. Allí están operativas dos centrales de ciclo combinado que funcionan con gas natural, además de importantes plantas de energías renovables. La iniciativa que ahora busca desembarcar en la localidad plantea la construcción de una planta de hidrógeno verde con una capacidad de 50 megavatios (MW), que a su vez permitiría alimentar una instalación para generar unas 15.000 toneladas de amoniaco, destinado principalmente a la producción de fertilizantes agrícolas sostenibles, pero también como combustible para la industria para producir fertilizantes sostenibles o para el transporte marítimo.
Para impulsar el proyecto, que ha sido bautizado como H2-Amonia, Karaman se ha asociado con la consultora zaragozana Estudios y Proyectos Medioambientales. Una de las claves de este proyecto es que se asienta sobre el autconsumo. Parte de la inversión está destinada a levantar un parque eólico de 49 MW, cuyo presupuesto es de unos 40 millones, y una planta fotovoltaica solar de 30 MW. Las dos líneas eléctricas por las que se transportaría la energía producida hasta la planta de producción irán soterradas. Para el impulso a la infraestructura energética la sociedad ha constituido una segunda mercantil, SPV H2 Escatrón Eolius, con domicilio social en Zaragoza.
El plan es desarrollar la construcción del complejo en dos fases, siempre en torno a la producción de amoniaco verde, algo característico de este proyecto. La intención es instalar primero un electrolizador de 25 MW, que podría abastecer de hidrógeno verde a la planta de amoniaco en gran medida. De hecho, y al contrario que otras iniciativas empresariales, la intención es destinar la producción íntegra del gas renovable en la primera parte del proyecto a la generación de amoniaco, que será transportado desde el emplazamiento a los potenciales clientes.
En una fase posterior, los inversores aspiran a construir un nuevo electrolizador, también de 25 MW, con la idea de que el gas renovable sobrante se pueda combinar con gas natural e inyectar en la central de ciclo combinado de Escatrón o en el punto de inyección de gas de Castelnou a través de un hidroducto. También se valora la posibilidad de comprimirlo y transportarlo hasta los clientes finales en camiones con contenedores especiales, algo en lo que la empresa aragonesa Calvera está especializada.
Una iniciativa ubicada a cuatro kilómetros del núcleo urbano
El complejo se ubicaría a cuatro kilómetros al sureste de Escatrón, en dirección Castelnou, en varias parcelas de terreno rústico entre la carretera A-124 y el cauce del río Martín. Ocuparía cerca de 27 hectáreas y linda con la subestación reguladora de gas, una pieza importante del proyecto para la inyección del mix de hidrógeno en la red.
En su configuración final, la planta va a contar con un almacenamiento a baja presión, de aproximadamente una tonelada de hidrógeno, y con una serie de bahías de carga para el llenado de los contenedores especializdos en hidrógeno, que actuarán como almacenamiento móvil a alta presión. Se prevé la instalación de hasta cinco puntos de carga para estos camiones de transporte de hidrógeno, que, en ningún caso excederán en conjunto cuatro toneladas de capacidad al mismo tiempo.
Los promotores ya han presentado la preceptiva documentación para obtener la Declaración de Interés General de Aragón (DIGA), lo que les permitiría reducir los trámites ambientales a la mitad, y han solicitado la compatibilidad urbanística al Ayuntamiento de Escatrón. El Departamento de Presidencia, Economía y Justicia del Gobierno de Aragón deberá determinar ahora si reúne los condicionantes necesarios para otorgársela.














