El paredón del cementerio de Dénia, un lugar de memoria. Los asistentes han leído los nombres de los 49 republicanos fusilados por la dictadura franquista en 1939, tras la Guerra Civil, en ese muro en el que se ven los impactos de las balas. Es más que un homenaje. Es un acto de memoria. «Eran agricultores, obreros, maestros, políticos y artesanos», ha recordado la secretaria de la agrupación socialista de Pedreguer, Celia Mas. «La memoria no se mata. Renace cada vez que pronunciamos sus nombres». Celia Mas ha leído el acta de defunción de Jeremías Andrés Morales, quien fue alcalde socialista de Pedreguer. «Murió de anemia aguda y de las heridas de arma de fuego», indica el burocrático documento. Hoy, en el cementerio dianense, estaba su nieta, María Victoria: «A mi abuelo lo fusilaron y a mi abuela y a mi padre, que entonces teía 17 años, se lo quitaron todo. Sufrieron una represión terrible. Los echaron de casa. Les dieron 24 horas para abandonarla y allí hicieron un cuartel de la Falange».
Los nombres de las víctimas del franquismo han sonado con fuerza. Sus historias estremecen. El alcalde de Dénia, Vicent Grimalt, la secretaria de los socialistas dianenses, Maria Josep Ripoll, la citada Celia Mas y la secretaria comarcal de Memoria Democrática del PSPV, Ana Llopis, han coincidido en que los fusilados en este paredón defendieron valores como la democracia, la justicia y la libertad que hoy vuelven a estar en peligro. Han defendido la memoria frente al revisionismo y el involucionismo de la extrema derecha. Ha tomado la palabra Ana Sala Caselles, bisnieta de Evaristo, fusilados en este muro. «Vivimos tiempos convulsos. Todo aquello por lo que lucharon a quienes hoy homenajeamos se tambalea. Nuestra obligación es seguir batallando por mantener viva la memoria». Mientras, la nieta de Enrique Fuster Gilabert, quien fue alcalde de Rafelcofer y al que la dictadura fusiló en el cementerio de Paterna, ha recordado que su abuelo dio la vida por defender la libertad y que hoy es de justicia preservar ese legado de dignidad y memoria.
El alcalde de Dénia ha denunciado «la herencia de silencio» que impuso el franquismo, «un régimen adyecto de terror y odio». Ha llamado a corregir «el error imperdonable» que se cometió durante la Transición al «borrar el nombre de las víctimas y conceder la impunidad a sus verdugos». La palabra reconciliación, hoy de nuevo devaluada, fue entonces una trampa de olvido de las atrocidades y blanqueamiento de la dictadura. «Desgraciadamente las corrientes revisionistas están en ascenso. No podemos dar ni un paso atrás», ha dicho Grimalt.
«Que la extrema derecha deje en paz a los jóvenes»
«A las víctimas les debemos la reparación y la dignificación», ha subrayado Maria Josep Ripoll. Ha denunciado que hoy el odio ha vuelto a la política con la persecución de los inmigrantes y el colectivo LGTBI o la negación de la violencia de género. «No lo podemos tolerar». «Los fusilados no merecían morir ni sus familias la condena al aislamiento social», ha recalcaldo la secretaria de los socialistas dianenses, que ha exigido a la extrema derecha que «deje en paz a los jóvenes» y no los contamine con mensajes de odio ni manipulaciones de la historia.
El homenaje ha terminado, como es tradición cada año, los numerosísimos asistentes depositando claveles en la fosa común del cementerio de Dénia.















