Si la Dama de Elche y la figura de Francesc Cantó tienen su espacio en colegios e institutos, podría darse en un futuro no muy lejano que también se hable en las aulas sobre la figura de Jorge Juan (1713-1773). Al menos esa es la intención de la Asamblea Amistosa Literaria de Elche, una asociación que está en trámite de constitución en la ciudad y que, al igual que en Novelda, ciudad natal del insigne personaje, persigue poner de relieve todo lo que consiguió el «sabio español», como se le conoce al matemático por su contribución en plena Ilustración. Y es que el científico, que pasó parte de su infancia en Elche así como los meses previos a su fallecimiento a los 60 años, modernizó la Armada y fue clave en el descubrimiento de que la Tierra era chata por los polos.
«Si preguntas en Elche sobre Jorge Juan la mayoría sólo sabrá sobre la calle», apunta Josué Cerdán, responsable del proyecto de divulgación Elche Singular y vocal de este colectivo presidido por Mariano Tarí que está en ciernes. Explica que la asociación forma parte de un movimiento que ya se ha extendido por varias partes del país, y que fortalece a la fundación Jorge Juan. En el caso de Elche ya está recibiendo apoyos, teniendo en cuenta que hay en activo un grupo de Whatsapp de 180 ilicitanos simpatizantes con este proyecto para difundir quién era Jorge Juan Santacilia y qué legado dejó en la ciudad tras su arrolladora carrera militar y diplomática.
El reto, a grandes rasgos, es que su recuerdo perviva mucho más allá que en el callejero de varias formas. Una podría ser la dedicatoria de una estatua en la vía pública, una cuestión que se está negociando con el Ayuntamiento para dar luz verde al propósito que ya anteriormente intentó, sin éxito, el profesor Diego García Castaño. Con este gesto se iría en la línea de otras instituciones como la Universidad de Alicante, que recientemente le dedicó un busto, o el Puerto de Alicante, que también reconoció al marino.
Miembros de la Asamblea Amistosa Literaria de Elche con una miniatura sobre Jorge Juan / INFORMACIÓN
Misión
Por otro lado, incluso barajan que la entidad sea una herramienta con la que armar los suficientes argumentos para que la Administración local pueda reconocer el papel del científico dedicándole algún galardón a título póstumo como el de Hijo Adoptivo.
La tercera pata sería la de la divulgación pudiendo llegar a centros educativos con tal de explicar de una forma entendible algunos de sus principales logros, como fue determinar junto a un equipo de científicos que la Tierra está achatada por los polos.
Con apenas 21 años fue elegido, junto a Antonio de Ulloa, para integrar la expedición científica francesa dirigida por La Condamine al Virreinato del Perú, destinada a medir el grado del meridiano terrestre. Sus observaciones confirmaron el achatamiento de la Tierra por los polos, contribuyendo decisivamente a la geodesia moderna. A su regreso, redactó junto a Ulloa las Observaciones astronómicas y físicas y la Relación histórica del viaje a la América Meridional, obras que consolidaron su prestigio científico. En esa expedición iba también con los franceses Charles Marie de la Condamine, Pierre Bouguer, Louis Godin y el también español Antonio de Ulloa.
Una historia «de película»
Desde la asociación exponen que ya tienen previstas varias conferencias, como el próximo 21 de noviembre a cargo del propio Cerdán en la sede de la entidad, en la Avenida de la Universidad, 64. También se espera el 18 de diciembre la asistencia de un especialista que ahondará en las expediciones que desarrolló el ingeniero naval. La filosofía del colectivo es trasladar al presente aquellas reuniones que el propio Jorge Juan organizaba cada jueves para hablar de ciencia con amigos.
Entienden que su historia fue «de película» y por ello ven necesario incidir más en todos los pequeños detalles acerca de esta figura que, entre sus peripecias, llegó a servir a la corona española como espía en Inglaterra para tomar nota de cómo se construían los navíos y firmó un tratado de Paz y Comercio con el sultán de Marruecos que aseguró la libertad comercial y la estabilidad en el norte de África.
Elche como refugio
Pese a su proyección internacional, su refugio era Elche en una época en la que la población de la villa no alcanzaba los 20.000 habitantes y algo tan icónico y tan ilicitano como la basílica de Santa María estaba en plena construcción. De su paso por la ciudad persiste el palacete de Jorge Juan, donde vivió con su madre y sus hermanos, una casa nobiliaria barroca situada en la zona de extramuros en el actual cruce de las calles Corredora y Puente Ortices. Precisamente este inmueble, que data del siglo XVII, fue restaurado entre 1994 y 1997 por el arquitecto M. J. Fuster y entra dentro del conjunto declarado Bien de Interés Cultural (junto con la Basílica, el Palacio de Altamira y La Calahorra), desde el 18 de enero de 1968, según la Guía de Arquitectura de la Provincia de Alicante dirigida por Gaspar Jaén i Urban.
De origen noble —hijo de Bernardo Juan y Violante Santacilia—, quedó huérfano de padre muy joven y se educó con los jesuitas en Alicante antes de ser enviado a Malta con su tío, caballero de la Orden. Allí se formó en náutica y matemáticas, iniciando una carrera naval fulgurante. Ingresó en la Academia de Guardias Marinas de Cádiz en 1730, donde pronto destacó por su talento.
Bajo el mecenazgo del marqués de la Ensenada, desarrolló una labor clave para la modernización de la Armada española. En Londres realizó una arriesgada misión de espionaje industrial para copiar las técnicas avanzadas de construcción naval británicas, logrando reclutar ingenieros y renovar los arsenales de Cádiz, Cartagena y Ferrol. En definitiva, su nuevo método de construcción naval transformó la ingeniería marítima española, tal y como se desprende de la biografía publicada en la Cátedra Pedro Ibarra de la Universidad Miguel Hernández,
Fundador del primer Observatorio Astronómico de España y reformador de la Academia de Guardias Marinas, introdujo la enseñanza del cálculo diferencial e integral y promovió el sistema copernicano, hasta entonces prohibido por la Inquisición. También impulsó innovaciones en minería, siderurgia, hidráulica y cartografía, y fue miembro de las academias de París, Londres, Berlín y San Fernando.
Llegó también a dirigir el Real Seminario de Nobles de Madrid, reformando su plan educativo y fomentando la enseñanza científica.
Sus últimos días
Padeció graves problemas de salud en sus últimos años, probablemente derivados de un traumatismo craneal sufrido en 1751, lo que no le impidió continuar trabajando hasta poco antes de su muerte. Falleció en Madrid en 1773, poco después de pasar por Elche, dejando un legado que lo consagra como uno de los grandes científicos, ingenieros y humanistas de la historia de España.
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