La propuesta del presidente del Gobierno de la Región de Murcia, Fernando López Miras, de que el trasvase Júcar-Vinalopó pueda extenderse hacia las comarcas del Altiplano murciano, concretamente Jumilla y Yecla, ha generado cautela entre los regantes y organizaciones agrarias de Alicante.
López Miras defendió que, ante la amenaza del cierre de acuíferos previsto para 2027, «es muy importante que el trasvase Júcar-Vinalopó pueda llegar a la zona de Jumilla y Yecla, y vamos a trabajar en ello». Desde el sector agrario alicantino, sin embargo, se insiste en que antes de plantear una ampliación es necesario consolidar el funcionamiento actual del trasvase, que comenzó a operar de manera efectiva hace apenas un año tras dos décadas de bloqueo.
Junta Central
El presidente de la Junta Central de Usuarios del Vinalopó, Ángel Urbina, evitó pronunciarse de forma directa sobre la propuesta murciana, aunque subrayó que se trata de una cuestión «de Estado», porque las competencias y decisión para trasvasar entre cuencas hidrológicas depende del Gobierno de España a través del Ministerio para la Transición Ecológica y la dirección general del Agua.
Embalse de la Cuesta, uno de los principales del postrasvase del Júcar-Vinalopó / AXEL ALVAREZ
Urbina explicó que su entidad está centrada en cumplir el plan de explotación firmado, que tiene como objetivo sustituir el agua de los pozos por caudales procedentes del Júcar. «Nos está costando muchos sacrificios y no podemos desviarnos de lo acordado», advirtió.
Técnico
A nivel técnico, Urbina reconoció que el trasvase es posible pero recordó que, como presidente de la Junta Central, su responsabilidad es garantizar el suministro a los usuarios que representa, actualmente más de un millón y medio de personas, porque la entidad también gestiona el agua de suministro urbano a ciudades como Villena, Elda, Novelda o Petrer. «Una cosa es mi opinión como técnico y otra la de la entidad que presido», puntualizó.
Desde el punto de vista técnico la solución pasaría por un trazado que partiera desde el propio embalse de San Diego, que primero debe reparar el Miteco con una inversión millonario, hasta el propio Altiplano, sin necesidad de emplear las infraestructuras del postrasvase alicantinas.
El presidente del Sindicato Central de Regantes Tajo-Segura, Lucas Jiménez, se mostró también prudente para matizar que la propuesta no es nueva y que los regantes ya la plantearon al ciclo de planificación hidrológica en 2018.
Por su parte, el presidente de Asaja Alicante, José Vicente Andreu, recordó que el Júcar-Vinalopó «ha estado 20 años parado» y que todavía se encuentra «en pañales». Según explicó, el proyecto arrastra un «problema energético brutal» debido al alto coste del bombeo del agua desde la cota cero hasta los 900 metros, lo que hace que el agua resultante «cueste más que la desalada» -es rentable a para los agricultores porque ese coste energético lo paga el Estado-.
Por ello, subraya que es imprescindible acometer inversiones de entre 80 y 100 millones de euros en fotovoltaicas para garantizar su viabilidad. Aun así, Andreu no descarta que, una vez el sistema esté plenamente operativo, pueda estudiarse el envío de caudales al Altiplano murciano. «En la medida que se vaya consolidando el Júcar-Vinalopó», señaló, aunque insistió en que la prioridad «es otra» ahora.
El representante agrario también coincidió en la necesidad de revisar el horizonte de cierre de los acuíferos en 2027, que considera inviable. «No se ha hecho absolutamente nada en muchos años y ahora no se puede poner una pistola en la cabeza a los agricultores», lamentó. Matizó, no obstante, que en zonas como el Altiplano «habrá que levantar un poco el pie», ya que el cambio en los modelos de cultivo, de viñedos y olivos a hortícolas, está generando una demanda de agua difícil de sostener.

Buena parte de la producción de uva embolsada del Vinalopó ya recibe el agua del Júcar-Vinalopó / AXEL ALVAREZ
Treinta hectómetros
El trasvase Júcar-Vinalopó cuenta con un suministro de unos 30 hectómetros cúbicos anuales -hasta 34 desde el año 2027- que podrían ampliarse hasta los 40, pero muy por debajo de los 80 para los que fue diseñado, y todavía requiere de actuaciones para completar sus infraestructuras, entre ellas la reactivación del embalse de San Diego, que permanece sin uso.
Este embalse recibe las aguas impulsadas desde el azud de La Marquesa en Cullera, pero los regantes no lo emplean para reservar el agua porque se filtra y se pierde. Desde este punto la envían directamente a otros embalses del postrasvase. Tanto regantes como técnicos coinciden en que hablar de extender el sistema hacia Murcia es prematuro.
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