Es uno de los traficantes históricos de heroína de Gran Canaria, desde la epidemia de opioides que arrebató la vida a gran parte de la juventud de los años ochenta. La capital es su base de influencia: San José, Triana y, en los últimos años, La Paterna, donde tenía ubicado su domicilio. Y el menudeo —con el grave impacto social que provoca en la comunidad más cercana— era su especialidad.
La Policía Nacional ha detenido en Las Palmas de Gran Canaria a José Carmelo Q. M., conocido en el mundo del lumpen como ‘el Pendejo’, de 58 años, y amigo o compañero de fechorías de José Manuel R. R., alias ‘el Guaca’, arrestado hace solo tres semanas y considerado, en las últimas décadas del siglo pasado, el rey de la heroína en la Isla. Las andanzas de uno van de la mano del otro, tanto el auge como la caída, ya que ambos comparten el mismo círculo de venta y distribución de esta droga en la ciudad. Y, ahora, los dos están tras las rejas.
‘El Pendejo’ comenzó su andadura delincuencial hace décadas. En su haber suma antecedentes, entre otros, por delitos contra el patrimonio y tráfico de drogas. La operación policial —ha podido saber LA PROVINCIA/Diario de Las Palmas— para detenerlo se puso en marcha al constatar que en varias zonas de la ciudad, marcadas por los agentes como puntos negros del tráfico de estupefacientes, se había incrementado el consumo de heroína.
Evitar que se expandiera, como ocurrió antaño, debido a la fuerte adicción y trastornos que crea, comenzó a ser objetivo de la Policía Nacional, que activó sus radares. ‘El Guaca’ y ‘el Pendejo’ se pusieron en el punto de mira. Como informó este diario, meses de investigación llevaron en octubre a la caída de José Manuel, conocido también como ‘Manolo, el Peludo’, en su fortín del barrio de San José.
Con él en prisión, alguien tenía que seguir moviendo esa droga y darle salida en el pequeño —pero tan preocupante— mercado de los trapicheos… Y ese era, presuntamente, ‘el Pendejo’, una especie de lugarteniente de ‘el Guaca’.
Y una operación llevó a la otra, gracias a las conexiones que ambos delincuentes tenían, a los dispositivos de vigilancia implantados y a los puntos de venta y consumo detectados, especializados, en este caso, en la heroína y algunos ya precintados.
En esas vigilancias, los agentes de la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (Udyco) de la Policía Nacional localizaron a ‘el Pendejo’ y trazaron su ‘modus operandi’ para poder cazarlo ‘in fraganti’. Su constante trasiego no tardó mucho en permitirle a los investigadores ponerle las esposas. José Carmelo trabajaba todos los días para abastecer a su clientela.
Desde el barrio de La Paterna, donde tenía ubicado su domicilio, cogía una guagua municipal hasta el entorno del Teatro Pérez Galdós y las inmediaciones de Triana. Convirtió la parte baja de la ciudad en su área de influencia. Los que lo buscaban sabían dónde encontrarlo.
Historial delictivo
La semana pasada los agentes pusieron en marcha el operativo para detenerlo y consiguieron localizarlo en uno de sus trayectos con heroína, ya lista para la venta. En ese momento entre sus pertenencias escondía envoltorios con más de cien gramos de heroína preparados para los compradores.
En el registro de su casa, además de sustancia estupefaciente, la Policía Nacional halló dinero, útiles para la venta y joyas de las que se está investigando su origen y si previamente habían sido robadas o, incluso, si alguno de los toxicómanos le pudo pagar las dosis con ellas. Así pagaban también a ‘el Guaca’.
‘El Pendejo’ no era para los agentes un nuevo delincuente: a sus espaldas acumula más de dos décadas de sentencias firmes, cinco de las condenas por tráfico de droga, y una ristra de detenciones que alcanzan las sesenta. Ya en 2008, con reclamaciones judiciales en vigor, cayó por suministrar droga en el cono sur de la ciudad. Al salir de prisión, volvió a operar. Con su nuevo arresto, se logra desmantelar otro de los principales puntos de distribución de droga de la ciudad.













