Un aumento que rompe con la lógica del cuidado
En España, más de 12,4 millones de personas cuentan con seguro de salud privado, lo que representa un 25,8% de la población. Desde 2020, se han sumado cerca de 1,8 millones de nuevos asegurados. Pero hay un dato que llama especialmente la atención: los mayores de 65 años pagan, de media, hasta 100 euros más al mes que un adulto de mediana edad.
Actualmente, la cuota mensual para este grupo supera los 180 euros, en comparación con los 80-90 euros que pagan otros adultos. La subida acumulada desde la pandemia ronda el 50%, y se espera que en 2025 aumente entre un 10% y un 15% adicional, según las previsiones del sector.
Una necesidad creciente frente a un mercado excluyente
José Luis Fernández Santillana, presidente de la Confederación Española de Organizaciones de Mayores (Ceoma), alerta de una paradoja: “el seguro se vuelve inasequible cuando más falta hace”. Rubén Sánchez, portavoz de Facua, vincula este fenómeno con la degradación progresiva de la sanidad pública desde la pandemia.
Mientras tanto, muchas aseguradoras aplican criterios de exclusión según edad o gasto. Algunas niegan la renovación de pólizas si el cliente ha generado gastos elevados, y otras directamente no aceptan a nuevos asegurados mayores de 65 o 70 años.
¿Justicia actuarial o discriminación por edad?
El sector defiende que estos precios responden a “criterios técnicos”, como en los seguros de coche o vivienda. Pero expertos médicos lo cuestionan. Laureano Molins, jefe de cirugía torácica del Hospital Clínic y del centro Teknon, asegura que hay pacientes “que tras pagar durante décadas, acaban expulsados por enfermar”.
Molins reclama que las aseguradoras limiten los incrementos a los mayores de forma proporcional a la inflación, especialmente cuando se trata de clientes fieles que han contribuido durante años.
El impacto económico y emocional
Muchos mayores se ven forzados a reducir gastos en ocio o alimentación para poder asumir la prima. Otros simplemente prescinden del seguro, lo que les obliga a volver a una sanidad pública saturada.
- Recortes en necesidades básicas para pagar el seguro
- Riesgo de abandono del tratamiento por costes
- Dependencia forzosa del sistema público pese a su saturación
El IDIS, patronal del sector sanitario privado, argumenta que el alza responde al encarecimiento de costes asistenciales, tecnología, medicamentos y personal sanitario. Intentos de ofrecer pólizas sin discriminación por edad han fracasado porque atraen a perfiles que generan más gasto.
Un futuro incierto para la equidad sanitaria
Asociaciones de mayores reclaman al Gobierno que recupere la deducción fiscal para pólizas de salud, como medida de alivio. La ausencia de una estrategia estatal para controlar estos precios podría profundizar aún más en la desigualdad sanitaria.
Con la población envejecida en aumento y el sistema público bajo presión, este escenario plantea un desafío crítico: ¿seguirá la sanidad privada siendo una opción, o se convertirá en un lujo inalcanzable justo cuando más se necesita?














