Truco del técnico de la ITV para que tu diésel deje de tirar humos

Qué mide la prueba de opacidad en la ITV

En los vehículos diésel, una de las pruebas clave en la inspección técnica es la denominada “prueba de opacidad”, que mide la densidad del humo que sale por el tubo de escape. Para ello se introduce una sonda mientras se realizan varias aceleraciones en vacío con el motor caliente. El resultado final es una media de las distintas mediciones realizadas.

El límite de opacidad permitido depende de la fecha de matriculación del vehículo y del tipo de motor. Por ejemplo, los modelos diésel con normativa Euro 4 o superior suelen tener valores máximos entre 0,7 y 1,5 m⁻¹, mientras que otros más antiguos, especialmente con turbo, pueden tener como límite hasta 3 m⁻¹.

El caso práctico: fallo por humos y el consejo del técnico

Un conductor relata cómo su coche diésel de más de 15 años no superó la prueba por un margen estrecho: el valor registrado fue de 3,62 m⁻¹ cuando el límite era 3 m⁻¹. Después de varios intentos fallidos, un técnico le sugirió una maniobra que cambió el resultado en la siguiente inspección.

La indicación fue simple: mantener el coche detenido, en punto muerto y con el motor caliente, y realizar varias aceleraciones fuertes hasta expulsar humo negro visible. Este procedimiento ayudó a limpiar parcialmente el sistema de escape, permitiendo superar el test a la siguiente oportunidad.

¿Por qué puede funcionar esta técnica?

Con el tiempo y un uso principalmente urbano, se acumulan residuos como carbonilla en el sistema de admisión, la válvula EGR o el turbo. Esto puede provocar una combustión menos eficiente y mayor emisión de partículas. Al forzar el motor con aceleraciones repetidas, se eleva la temperatura de los gases y se expulsan parte de esos residuos acumulados, lo que puede reducir temporalmente la opacidad.

Situaciones en las que podría ser útil

  • Cuando el fallo se debe a un exceso de humo leve, cercano al límite permitido.
  • Cuando el vehículo ha sido utilizado a baja velocidad o en trayectos cortos y frecuentes.
  • Cuando no hay síntomas mecánicos evidentes ni testigos encendidos en el cuadro.

Lo que esta solución no puede sustituir

Este procedimiento puede ayudar en casos puntuales, pero no es una alternativa a un mantenimiento preventivo. Si el vehículo presenta emisiones anómalas o valores muy por encima del límite, será necesario revisar componentes clave como el sistema de inyección, el turbo, el filtro de aire o el filtro antipartículas.

Además, realizar aceleraciones fuertes en vacío implica ciertos riesgos si el motor no está en óptimas condiciones. Debe hacerse con precaución, sin exceder los límites de revoluciones recomendadas, y solo con el motor caliente.

Acciones recomendadas antes de acudir a la inspección

Paso  Acción
1 Realiza un trayecto largo en carretera para calentar adecuadamente el motor.
2 Haz varias aceleraciones sostenidas en marcha larga para elevar temperatura y presión.
3 Con el motor caliente, realiza varias aceleraciones en parado para expulsar hollín acumulado.
4 Revisa los niveles de aceite, el estado del filtro de aire y posibles fugas.

Cuándo es imprescindible acudir al taller

Si el coche sigue sin superar la prueba después de aplicar estos consejos, o si presenta síntomas como pérdida de potencia, consumo elevado o emisiones anómalas, es imprescindible realizar un diagnóstico mecánico completo. Ignorar estos indicios puede derivar en averías más graves o incluso sanciones.

Una ayuda puntual, no una solución definitiva

El consejo del técnico puede servir como apoyo para resolver un caso puntual de exceso de humo leve en la inspección, pero no sustituye el mantenimiento adecuado de un motor diésel. Cuidar el sistema de admisión, usar combustible de calidad y evitar abusar de trayectos cortos siguen siendo claves para mantener bajo control las emisiones.

Fuente