Después de ser el centro de todas las críticas en el Clásico del pasado domingo, Lamine Yamal, 18 años, está con ganas de reivindicarse. Las molestias de la pubalgia con las que llegó al gran duelo frente al Real Madrid le impidieron ofrecer su mejor versión, tal y como se evidenció en su enfrentamiento con Álvaro Carreras, al que apenas encaró siendo un gran driblador. De hecho, en el tramo final del partido acabó desplazándose hacia el centro para actuar como mediapunta y en esa posición sí logró generar peligro filtrando dos pases, uno de ellos que incluso podría haber supuesto el empate si Koundé hubiera estado certero en el control.
Con toda la semana para trabajar, a excepción del martes que tuvo el día libre, y sin partido de por medio, Lamine Yamal ha seguido un plan especial que han diseñado para él, al margen del trabajo que ha realizado con todo el grupo. El ‘10’ azulgrana quiere dar ya su mejor versión en el duelo frente al Elche de mañana en el Estadi Olímpic Lluís Companys (18:30 horas). Después del golpe en el Bernabéu, que supuso que el Madrid se fuera a cinco puntos en la clasificación, Lamine quiere volver a ser importante para el equipo y marcar las diferencias. En el vestuario están convencidos de que lo logrará porque le ven con ganas de reivindicarse.
En las imágenes y los vídeos que ha compartido el club de las sesiones de esta semana se ha podido ver a Lamine trabajado al máximo, muy activo y chutando sin ningún gesto de dolor, algo que sí se le vio en el encuentro frente al Madrid del pasado domingo. El trabajo personalizado que han llevado a cabo con él, con sesiones de fisioterapia tanto antes como después de los entrenamientos está dando sus frutos. Desde el club están cuidando con máximo mimo al ‘10’, que tiene que ser el gran referente del equipo, no solo esta temporada sino en esta próxima década.
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El joven delantero azulgrana, que la semana pasada fue más protagonista por sus declaraciones en la Kings League y todo lo que se generó a su alrededor que por su fútbol, se ha apartado del ruido y quiere verse de nuevo como protagonista con el balón en los pies. De hecho, internamente ha dicho que no tiene dolor.
Con la temporada aún recién empezada, y todos los títulos todavía por disputarse, Lamine sabe que si logra de nuevo su mejor nivel puede ayudar al equipo a lograr todos los objetivos. El ‘10’ tiene entre ceja y ceja la Champions League -no se ha cansado de repetir que es el título con el que sueña-, y en el partido frente al PSG ya pudo tomar nota de la exigencia que necesita el equipo para poder alcanzar el trofeo más ansiado por todo el barcelonismo, después de diez años ya de la última Champions conquistada en Berlín.
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Antes del parón por los partidos de selección, en el que con España ya prácticamente clasificada su presencia en la Roja debería ser testimonial, Lamine tiene tres partidos idóneos para poder lucirse. Mañana ante el Elche en Montjuïc, el miércoles frente al Brujas en la Champions y, justo antes del parón, en la visita al Celta en Balaídos. Pese a que ya todos los rivales se motivan para enfrentarse a él, el de Rocafonda estará aún más motivado para resarcirse.







