Más de la mitad de los docentes asegura que la salud mental de su alumnado no pasa de “regular”. Los problemas familiares y la influencia de las redes sociales en cuanto a los estándares de belleza y los contenidos violentos son, a juicio de los profesionales de la educación, los factores que más afectan al bienestar emocional de los estudiantes. El problema que más detectan en las aulas es la ansiedad.
Estos son algunos datos del estudio ‘El estado de la salud mental en el aula 2025’, realizado por la fundación Mapfre y Siena Educación con encuestas en 20.000 centros educativos de toda España desde infantil hasta bachillerato. Presentado esta mañana en Madrid, el informe constata que la totalidad de la comunidad educativa considera importante la creación de protocolos de salud mental en las escuelas. Casi el 17% considera prioritario la incorporación de más psicólogos escolares y profesionales de apoyo.
Un 30% del profesorado no se siente capacitado para identificar problemas de salud mental en el alumnado
Los autores del estudio subrayan que la ansiedad (señalada como el problema más frecuente por nueve de cada diez encuestados) se ha convertido en un gran reto para el sistema educativo, tanto para los docentes como para el alumnado. Redes sociales, estrés y convivencia familiar -muy encima de la presión académica- son algunos de los factores que hacen de muchas aulas una olla a presión.
Redes sociales
El 98% de los profesores considera que las redes sociales afectan negativamente al bienestar emocional del alumnado y aseguran que la principal consecuencia es que generan inseguridad y baja autoestima (72%). Los contenidos que, en su opinión, tienen mayor impacto en la salud mental de los chicos y chicas son los estándares de belleza irreales (33,2%) y el contenido violento o agresivo (27,3%). Además, el 74% del profesorado opina que el uso de estas plataformas disminuye la capacidad del alumnado para manejar sus emociones.
Respecto al entorno familiar, los docentes señalan factores decisivos, como los estilos parentales muy permisivos o muy autoritarios (85,9%), seguidos por la separación o divorcio de los padres (76,6%). Algo más de la mitad de los profesionales de la educación considera que solo en el 53% de los casos las familias identifican y atienden adecuadamente los problemas de salud mental de sus hijos. “Es fundamental la educación en el hogar familiar y una relación fluida y natural entre padres e hijos. Naturalmente, el ámbito escolar es otro pilar fundamental en la crianza, pero los alumnos son un espejo de lo que ven en sus hogares y los padres tienen que ser conscientes de esto”, asegura el psicólogo y divulgador Javier Urra.
La salud mental del profesorado
Los profesores también acusan desgaste emocional. La mitad de ellos y ellas valoran su propia salud mental como buena mientras que el 12% considera que es muy buena (12,5%). Sin embargo, el informe revela un desgaste emocional en el ejercicio de la docencia. Básicamente, sienten estrés (31%), falta de motivación (24%) e irritabilidad (21%). La mitad de los profesionales consideran que su carga emocional -exceso de trabajo, la burocracia y agotamiento físico reduce significativamente su capacidad para identificar problemas de salud mental entre sus estudiantes. Un 30% del profesorado no se siente capacitado para identificar problemas de salud mental en el alumnado.
“Todos los que conformamos el ecosistema sanitario y educativo hemos de trabajar unidos para cambiar esta radiografía que el estudio nos ofrece de las aulas. Es fundamental introducir herramientas que mejoren la salud mental de los docentes y el alumnado y, sobre todo, herramientas que promuevan la detección precoz y protocolos que sean unánimes”, concluye el director del área de promoción de la salud de la fundación Mapfre, Antonio Guzmán.
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