Nada que celebrar

Trauma y herida, eso es lo que impregna Israel y Palestina. En el caso de Gaza, una desolación tan absoluta que cualquier cementerio parece un lugar más habitable. Si la tierra hablara, tardaría días en nombrar las decenas de miles de muertos de estos dos últimos años. Bombardeos indiscriminados, hambruna provocada, tiroteos tan lúdicos como crueles…

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