JUAN JOSÉ MILLÁS | Sustancias volátiles

Archivo – Tren de Metro de Madrid. / COMUNIDAD DE MADRID – Archivo

Con frecuencia, el metro va lleno de personas que existen, de otro modo no estarían allí, rodeándome, agobiándome, respirando mi aliento como yo aspiro el suyo. De pronto, una desconocida tose y me trago toda su historia clínica, quizá también sus remordimientos por no haber dejado de fumar. Volvemos a casa con una muestra gratis de los demás en nuestro torrente sanguíneo. Cuando el tren va lleno, voy dejando fragmentos invisibles de mí en los pulmones ajenos al modo de un préstamo que no reclamaré. Por la noche, en la cama, pienso en barrios lejanos habitados por gente con la que coincidí por la mañana y en cuyos órganos internos aún hay rastros de las sustancias volátiles que mi cuerpo liberó en cantidades ínfimas a través de la boca: acetona, etanol, isopreno, metanol, saliva…; subproductos del metabolismo que varían dependiendo de lo que comí o de mi estado de ánimo. Cada uno lleva en su respiración una firma química y espiritual que estampa sobre aquellos que se atraviesan en su vida.

Fuente