El reencuentro ha sido tenso. Parla ha sido la primera en abrir su corazón, intentando que Umay viera que ella también sufre. “No eres la única que está triste o se siente ignorada… yo soy el chivo expiatorio”, le ha confesado.
Pero Umay le ha dejado claro que su dolor no era por celos, sino por sentirse traicionada: “Si hubieras venido a hablar conmigo y me hubieras dicho que te gustaba, no me habría dolido tanto”.
Ha sido entonces cuando Parla ha puesto las cartas sobre la mesa. Le ha confesado a Umay que Cem es el único amigo que tiene y que no hay nada entre ellos: “Voy a seguir siendo su amiga. No renunciaré a él por ti ni renunciaré a ti por él”.
Luego, la tensión se ha roto de la forma más inesperada. Parla ha criticado el grafiti que Umay había pintado, y ella, en lugar de enfadarse, la ha retado a que lo arreglara. ¡Por fin se han reconciliado!














