esta es la isla más supersticiosa de España

Octubre avanza con pasos de hojas secas, braseros encendidos y noches más largas. Es tiempo de castañas, de relatos que se cuentan bajito y de promesas que no siempre se dicen en voz alta. La superstición, como la humedad del otoño, se cuela por las rendijas de la rutina sin pedir permiso.

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